lunes, 22 de junio de 2009

Evangelio del dia domingo


JMS EVANGELIO del dia 21 de Junio


Al atardecer de ese mismo día, Jesús dijo a sus discípulos: "Cruzemos a la otra orilla ". Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya.


Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: "¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?"
Despertándose, El increpó al viento y dijo al mar: "¡Silencio! ¡Cállate!" El viento se aplacó y sobrevino una gran calma.
Después les dijo: "¿Porque tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?".
Entonces quedaron atemorizados y se decian unos a otros : "¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?".

San Marcos 4, 35-41
Reflexion del evangelio:
Muchas olas, ataques a la vida, familias, iglsia, al papa, etc.. Pero Cristo resucitó,
venció a la muerte y al pecado, y a pesar de todo no hay espacio para ninguna clase de pesimismo.
El que conoce a Dios sabe que le gusta lo dificil, y que cuando no hay nada que hacer porque todo parece perdido, ahí vienen las travesuras divinas. Por algo será que Santa Faustina nos enseñó:

Propósito:
Pediré a San Luis Gonzaga, patrono de la juventud, por los jovenes que conozco para que los ayude en la vida de gracia.



Pensamientos de Pío de Pietrelcina
"Solo soy un humilde fraile que ora..."


"Quédate conmigo, Señor..."

"Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón..."
"Dulce es la mano de la Iglesia también cuando golpea, porque es la mano de una madre".
"Haré más desde el Cielo, de lo que puedo hacer aquí en la Tierra".
Oración
Bienaventurado Padre Pío, testigo de fe y de amor.

Admiramos tu vida como fraile Capuchino, como sacerdote y como testigo fiel de Cristo. El dolor marcó tu vida y te llamamos "Un crucificado sin Cruz".

El amor te llevó a preocuparte por los enfermos, a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón. Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida, y sigues ahora en el cielo haciendo bien e intercediendo por nosotros.

Queremos contar con tu ayuda. Ruega por nosotros.
Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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