jueves, 4 de junio de 2009

Escuchemos a Dios Nuestro Señor


¿Te has preguntado alguna vez porqué tu vida frecuentemente es superficial, vacía, insignificante? ¿Has pensado que de algún modo andas como esclavizado y experimentas adentro de ti un ansia viva de amar y ser amado tal como eres? ¿Te has percatado ya de que tú no eres el quicio del universo y de que eres frágil, débil? ¿Sabes que todos tenemos que morirnos y que ninguno escoge el día o la hora? ¿Sabes ya que no estás en el mundo por casualidad ? Si quieres experimentar un Amor que salva, sin juzgarte ni condenarte, un Amor que ama porque nos conoce sin tapujos ni máscaras porque sabe como somos realmente, escucha y acepta que:




1º.- Dios te ama y tiene un plan para tu vida. Su amor incluye a todo ser humano. "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él" (Juan 3,16 s.)

2º.- Acepta que El pecado te separa de Dios. El pecado es la rebelión del hombre contra Dios, que resulta de la desobediencia a la voluntad de Dios. Todos hemos pecado "Todos pecaron y están privados de la gloria de Dios" (Romanos 3,23). De ordinario el hombre trata de encontrar significado a los distintos sucesos y acontecimientos de su vida y busca la felicidad en las cosas, en el dinero, en el trabajo, en la filosofía, etc. Hasta que se percata de que sus propios esfuerzos no pueden salvar. Ignora que Dios se manifiesta en la historia porque Dios hace que la historia se convierta en salvación por su gracia: "Y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús" (Rom. 3, 24). "Porque habéis sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros,sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras, para que nadie se gloríe" (Efesios 2,8-9)

3º.- Acepta que Cristo Jesús murió por nuestros pecados. Él murió en nuestro lugar. "En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; - en verdad, apenas habrá quién muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros" (Romanos 5,6-8)
4º.- Acepta que eres un pecador y pídele perdón a Dios. El arrepentimiento incluye

1.reconocimiento de nuestros pecados, 2.dolor por nuestros pecados, 3.confesión de nuestros pecados, 4.estar dispuestos a abandonar nuestros pecados. Dios a prometido perdonarnos: "si confesamos nuestros pecados, Él fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad" (1ª de Juan 1,9)

5º.- Recibe a Cristo como tu Salvador. Cristo está Vivo. ha resucitado de entre los muertos y te llama:
"He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye hoy mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo." (Apocalipsis 3,20) Recíbelo ahora mismo. "Mas a todos lo que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios." (Juan 1,12). Y por tu parte,
1.Arrepiéntete de tus pecados.
2.Pídele a Dios que perdone tus pecados.

3.Recibe a Cristo como tu salvador personal. Puedes orar así: Dios de amor, sé que soy un pecador y confieso que necesito que me perdones. Creo que Jesucristo murió por mis pecados. Acepto a Jesucristo resucitado como mi salvador personal. Padre, si Tú me ayudas, si Tú me concedes el Espíritu Santo, abandonaré mi vida de pecado. Sé que tu gracia y tu poder me capacitarán para vivir una vida que valga la pena. Amén. Gracias, Señor.
Esto te ayudará a vivir una vida que vale la pena .

Asegúrate que tienes el perdón de Cristo. Busca un sacerdote y otros cristianos que se interesen en ti.

Lee tu Biblia y reza todos los días.

Comparte tu fe con otros.

Establece una relación vital con la Iglesia Católica, que es el Cuerpo de Cristo.
Tomado de la página web de la parroquia de Santa María de Magdalena de Getafe (Madrid, España).
Y recuerda que siempre te espero aquí para rezar, meditar o simplemente compartir algo que nos
haga sentir a Dios en nuestra alma y nuestro corazon.
Recuerda entregar cada dia a Dios, y seras pleno. Nada te faltará, porque ya lo tendrás todo.

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