sábado, 19 de septiembre de 2009

Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto.


JMS Evangelio del dia 19 de Septiembre y Novena al padre Pio

Evangelio

Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la Palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia

En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola:
"Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso; y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos; y al crecer éstos los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena; crecieron y produjeron el ciento por uno".
Dicho esto, exclamó:
"El que tenga oídos para oír, que oiga".
Entonces le preguntaron los discípulos:
"¿Qué significa esta parábola?"
Y él les respondió:
"A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás sólo les hablo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
La parábola significa esto: la semilla es la Palabra de Dios; lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la Palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que al escuchar la Palabra la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. La semilla que cayó entre espinos representa a los que escuchan la Palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la Palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Nadie tiene mayor amor por sus amigos que el que da la vida por ellos.
Necesidad de oración y de sacrificio para que la gracia dé fruto en el alma.

Se reunió junto al Señor una gran muchedumbre, que acudía a Él de todas las ciudades. Y Jesús aprovechó la ocasión, como tantas veces, para enseñarles el misterio de la acción de la gracia en las almas mediante la parábola del sembrador. Todos los que le escuchaban conocían bien las condiciones en que se hacían las labores del campo en aquellas tierras de Palestina.
Salió el sembrador a sembrar su semilla... Es Cristo mismo que continuamente, hoy también, extiende su reinado de paz y de amor en las almas, contando con la libertad y la personal correspondencia de cada uno.
Dios se encuentra en las almas con situaciones tan diversas como distintos son los terrenos que reciben idéntica semilla. Al llevar a cabo la siembra, parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y se la comieron las aves del cielo: se perdió completamente, sin dar fruto.
Más tarde, cuando Jesús explique a sus discípulos la parábola, les dirá que el diablo se lleva la palabra de su corazón. Estas almas, endurecidas por la falta de arrepentimiento de sus pecados, se incapacitan para recibir a Dios que las visita. A este mal terreno se asemeja el corazón “que está pisoteado por el frecuente paso de los malos pensamientos, y seco de tal modo que no puede recibir la semilla ni esta germinar”. El demonio encuentra en estas almas el terreno apropiado para lograr que la semilla de Dios quede infecunda.


Por el contrario, el alma que, a pesar de sus flaquezas, se arrepiente una y otra vez, y procura evitar las ocasiones de pecar y recomienza cuantas veces sea necesario, atraerá la misericordia divina.

La humildad que supone reconocer los pecados, quizá solo veniales, y los propios defectos prepara el alma para que Dios siembre en ella y fructifique.

Por eso, hoy, al meditar esta parábola de Jesús, puede ser un buen momento para que nos preguntemos si cada día pedimos perdón por todas aquellas cosas que no agradan al Señor, aun en lo pequeño, y si acudimos con verdadera sed de limpieza a la Confesión frecuente.

Ahora es buen momento para pedirle a Jesús que nos ayude a echar lejos de nosotros todo aquello, por pequeño que sea, que nos separa de Él, a no pactar con defectos y actitudes que entorpecen la amistad que Él nos ofrece diariamente. “Has llegado a una gran intimidad con este nuestro Dios, que tan cerca está de ti, tan dentro de tu alma..., pero, ¿procuras que aumente, que se haga más honda? ¿Evitas que se metan por medio pequeñeces que puedan enturbiar esa amistad?

¡Sé valiente! No te niegues a cortar todo lo que, aunque sea levemente, cause dolor a Quien tanto te ama”.
Parte de la semilla cayó sobre pedregal, y una vez nacida se secó por falta de humedad. Estos son los que reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíces; creen durante algún tiempo pero a la hora de la tentación se vuelven atrás. A la hora de la prueba sucumben porque han basado su seguimiento a Cristo en el sentimiento y no en una vida de oración, capaz de resistir los momentos difíciles, las pruebas de la vida y las épocas de aridez. “A muchos les agrada lo que escuchan y se proponen obrar bien; pero en cuanto comienzan a ser incomodados por las adversidades abandonan las buenas obras que habían comenzado”.
¡Cuántos buenos propósitos han naufragado cuando el camino de la vida interior ha dejado de ser llano y placentero! Estas almas buscaban más su contento y la satisfacción propia que a Dios mismo. “Unos por unas razones y otros por otras –se quejaba San Agustín–, el hecho es que apenas se busca a Jesús por Jesús”. Buscar a Jesús, por Él mismo, con aridez cuando llegue; querer subir a la cumbre no solo cuando el camino es llano y sombreado, sino cuando se convierte en un sendero apenas visible en medio de la rocas, sin más amparo que el deseo firme de subir hasta la cima donde está Cristo: buscar “a Jesús por Jesús”. Solo lo conseguiremos con la fidelidad a la oración diaria, cuando resulta fácil y cuando cuesta.

Otra parte de la semilla cayó en medio de las espinas, y habiendo crecido con ella las espinas la sofocaron. Estos son los que, habiendo oído y arraigado en el alma la palabra de Dios, no llegaron a dar fruto a causa de las preocupaciones, riquezas y placeres de la vida. Es imposible seguir a Cristo sin una vida mortificada, pues poco a poco se pierde el atractivo por las cosas de Dios y, paralelamente, se inicia el camino fácil de las compensaciones, del apegamiento desordenado al dinero, a la comodidad..., y se acaba deslumbrado por el aparente valor de las cosas terrenas. “No te asombres de que a los placeres llamara espinas (...) –comenta San Basilio–. Así como las espinas, por cualquier parte que se las coja, ensangrientan las manos, así también los placeres dañan a los pies, a las manos, a la cabeza, a los ojos... Cuando se pone el corazón en las cosas temporales sobreviene la vejez prematura, se embotan los sentidos, se entenebrece la razón...”.

La oración y la mortificación preparan al alma para recibir la buena semilla y dar fruto. Sin ellas, la vida queda infecunda. “El sistema, el método, el procedimiento, la única manera de que tengamos vida –abundante y fecunda en frutos sobrenaturales– es seguir el consejo del Espíritu Santo, que nos llega a través de los Hechos de los Apóstoles: “omnes erant perseverantes unanimiter in oratione” -todos perseveraban unánimemente en la oración.

“Sin oración, ¡nada!”. No existe un camino hacia Dios que no pase por la oración y el sacrificio.

La semilla que cayó en tierra buena son los que oyen la palabra con un corazón bueno y generoso, la conservan y dan fruto mediante la paciencia.

Todos, independientemente de la situación anterior, podemos dar buenos frutos para Dios, pues Él siembra constantemente la semilla de su gracia. La eficacia depende de nuestras disposiciones. Tres son las características que señala el Señor en la tierra buena: oír con un corazón contrito, humilde, los requerimientos divinos; esforzarse para que ,con la oración y la mortificación esas exigencias calen en el alma y no se atenúen con el paso del tiempo; y, por último, comenzar y recomenzar, sin desanimarse si los frutos tardan en llegar, si nos damos cuenta de que los defectos no acaban de desaparecer a pesar de los años y del empeño en la lucha por desarraigarlos.

Os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo –se lee hoy en la Liturgia de las Horas–; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Si queremos y somos dóciles, el Señor está dispuesto a cambiar en nosotros todo lo que sea necesario para transformarnos en tierra buena y fértil. Hasta lo más profundo de nuestro ser, el corazón, puede verse renovado si nos dejamos arrastrar por la gracia de Dios, siempre tan abundante. Lo importante es ir una y otra vez a Él, con humildad, en demanda de ayuda, sin querer separarnos jamás de su lado, aunque nos parezca que no avanzamos, que pasa el tiempo y no cosechamos los frutos deseados.
“Dios es agricultor, enseña San Agustín, y si se aparta del hombre, este se convierte en un desierto. El hombre es también agricultor, y si se aparta de Dios, se convierte también en un desierto”.
No nos separemos de Él; acudamos a su Corazón misericordioso muchas veces a lo largo del día.

Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia y en su templo, belleza y majestad.

Oremos:

Dios eterno y todopoderoso, conduce nuestra vida por el camino de tus mandamientos para que, unidos a tu Hijo amado, podamos producir frutos abundantes. Por nuestro Señor Jesucristo.


Novena al Padre Pío de Pietrelcina


"Día Quinto"

EL PADRE PÍO, MÁRTIR DEL CONFESIONARIO

Oraciones para todos los días.

Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición: Dios mío me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido porque eres infinitamente bueno. Dame tu santa gracia para no ofenderte más. Amén.

Padre Nuestro y Ave María.

Credo:

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Reflexión: Podemos resumir el ministerio sacerdotal del padre Pío, en dos polos luminosos: el altar y el confesionario. En el altar se inmolaba con Cristo en la cruz y en el confesionario repartía la infinita misericordia del Señor.

En el confesionario el padre Pío desempeñó su paternidad con fuerza y ternura. Era severo y exigente con los penitentes curiosos e hipócritas. Era inflexible con los pecados contra la vida, los pecados de la blasfemia y la trasgresión del precepto dela misa festiva. No era raro que cerrara la ventanilla del confesionario en las narices de los penitentes o les gritara: ¡Fuera de aquí, desgraciado!.

Sus explosiones eran fuertes vibraciones de su espíritu para romper ciertas barreras y sacudir ciertos corazones empedernidos.


El Papa Juan Pablo II, en la canonización del padre Pío, dijo:

“Aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, éstos, tomando conciencia de la gravedad del pecado y sinceramente arrepentidos, volvían casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental”.

Un penitente tres veces despedido del confesionario y, finalmente absuelto, comentaba: “Ahora sí que he llegado a comprender la gravedad de mis faltas. Hasta este momento nadie había sacudido mi indiferencia, como ahora lo ha hecho el padre Pío. Ahora comprendo mejor y le agradezco a Dios que se haya servido para ello del pulso firme y, al mismo tiempo, paternal del padre Pío

¡Cuánto le costaban al padre Pío las confesiones! Solía decir: ¡Si supieran cuánto cuesta un alma!. Las almas no se dan como regalo: se compran. ¡Ustedes no saben lo que le costaron a Jesús!. Ahora y siempre hay que pagarlo con la misma moneda.

Oración final para todos los días.

Oremos: Dios todopoderoso y lleno de bondad, que nos has dado en san Pío de Pietrelcina un modelo de sacerdote consagrado al ministerio de la penitencia, concédenos, por su intercesión, convertirnos a ti de todo corazón y recibir tu misericordia abundante. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén











"Sean portadores de Dios para los enfermos; eso será más útil que cualquier otro cuidado", asi decia Padre Pio
Nuestro santo no alteraba su vida por la influencia del mundo. Él vivió en su convento, dedicando su vida a la oración, la meditación, el encuentro con Jesús en la Eucaristía y en su trabajo predilecto: la confesión. Sólo Dios importaba, apartar al hombre de la atracción de un mundo que poco tiene que ver con Cristo, y llevar a la mayor cantidad de gente posible a la Verdadera Vida en Dios.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria alabarte.


JMS Evangelio del dia 17 de Septiembre

Oremos:
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos.


Bendito seáis, oh poder divino de vuestro paternal Corazón, que aunque todo lo podéis, sin embargo, no podíais darnos un don más precioso que este Santísimo Sacramento.

Oh Pan celestial, gran Sacramento, os adoro y os alabo en todo momento. (repítase después de cada alabanza.)

Bendita seáis, oh Sabiduría del Verbo Divino, que todo lo sabéis y lo ordenáis, y sin embargo no sabíais prepararnos una comida más exquisita, que este Santísimo Sacramento.

Bendito seáis, oh Dios mío, que en vuestra inefable dulzura de amor os habéis transformado en este pan para dárosnos como el más dulce manjar.

Bendito seáis, oh Dios mío, que habéis encerrado todos vuestros misterios en esta humilde forma de pan terrenal. ¡Oh Trinidad Santísima!

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Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso a los pies de Jesús.
Y comenzó a llorar y con sus lágrimas bañaba sus pies; luego los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar:
"Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando: sabría que es una pecadora".
Entonces Jesús le dijo:
"Simón, tengo algo que decirte".
El fariseo contestó:
"Dímelo, Maestro".
El le dijo:
"Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?"
Simón le respondió:
"Supongo que aquél a quien le perdonó más ".
Entonces Jesús le dijo:
"Has juzgado bien".
Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón:
"¿Ves a esta mujer? Entré a tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entré, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume.
Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho; en cambio, al que poco se le perdona, poco ama".
Luego le dijo a la mujer:
"Tus pecados te han quedado perdonados".
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos:
"¿Quién es éste, que hasta los pecados perdona?""
Jesús le dijo a la mujer:
"Tu fe te ha salvado; vete en paz".
Palabra del Señor.
Gloria a ti Señor, Jesús.

Reflexion y Meditacion:

Cuesta reconocernos pecadores. Vemos los defectos ajenos y nos olvidamos de los propios, como en este Evangelio. Los invitados se extrañan de que el Maestro pueda perdonar los pecados y se preguntan: '¿Quien es este?' Lo mismo podemos pensar acerca de la confesión: '¿Porque arrodillarme delante de un hombre para recibir el perdón? Nos olvidamos de que el sacerdote es solo un instrumento de Jesús para darnos su perdón.


Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net
Jesús y la pecadora arrepentida
¿Me amas? ¿Sí?... Pues, tengo bastante. De lo demás, no te preocupes...

Jesús y la pecadora arrepentida
Jesús y la pecadora arrepentida

Un Papa y un Doctor de la Iglesia como San Gregorio Magno decía que le daban ganas de llorar cada vez que leía en el Evangelio la historia de la prostituta del lago. Una pobrecita que había caído muy hondo, pero que era una estupenda mujer y ha sabido ganarse los corazones a puñados... Es Lucas quien nos cuenta en su Evangelio la escena conmovedora. Jesús predica por todos los pueblos que rodean el lago de Genesaret. Entre los que le escuchan, se mete una mujer pecadora, y pecadora en aquel entonces era la que se había tirado a la calle... Todos la conocen, y los fariseos la deprecian. Por eso va a ser hoy grande el escándalo cuando la vean hacer lo que ella trama en sus adentros. Oye a Jesús. Se enternece. Adivina en el Maestro de Nazaret a alguien que es más que un profeta. La fe y el amor la están empujando misteriosamente. Y al fin, se decide a hacer lo que le inspira un secreto amor al que ya considera su Salvador: - ¡Yo tengo que hablar con Jesús! ¡Éste es el Enviado de Dios que esperamos, y Él puede hacerme acabar con esta mi vida tan miserable! ¡A ver dónde y cómo me puedo llegar hasta Jesús!... Y ve que el importante fariseo Simón se acerca a Jesús, le invita a comer en su casa, y que Jesús acepta de buen grado. - ¡Esta es la mía! A casa de Simón que voy, aunque me maten esos santurrones de los fariseos. Y a mitad del convite se presenta en la puerta del festín. Lleva escondido en un pañuelo de lino un frasco de perfume costoso en el que ha echado los ahorros de su vida. La inmundicia del pecado se va a convertir en aroma de cielo. Observa dónde está recostado Jesús, se acerca por detrás, no dice una palabra, rompe a llorar, quiebra el pomo de alabastro, lo derrama sobre los pies de Jesús, se suelta su larga cabellera y empieza a enjugar los pies divinos del Maestro. Los pensamientos de todos vuelan demasiado lejos y son temerarios y malos de verdad. Empezando por los del dueño, como nos refiere el Evangelio: - Si este Jesús fuera el profeta que dicen, sabría bien quién es la mujer que le está tocando: ¡una pecadora! Lo he invitado para conocerlo de cerca, y qué bien que me ha salido la prueba. ¡Este Jesús no es ningún profeta!... Pero ahora Jesús le va a demostrar que es un profeta de verdad. - Oye, Simón, tengo que proponerte una cuestión. - ¡Dí, Maestro, dí! - Mira, un acreedor tenía dos deudores. El uno le debía como cincuenta dólares y el otro quinientos. Como ni uno ni otro tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Quién crees tú que le querrá más y le estará más agradecido? - ¡Toma! Pues el de los quinientos. Eso es claro. - ¡Muy bien pensado! Pero aquí le esperaba Jesús para sacarle todo a relucir. - ¿Ves esta mujer? Al llegar a tu casa no me has lavado los pies, polvorientos del camino, y ella me los ha lavado con lágrimas y enjugado con sus cabellos. Cuando yo he entrado aquí, no me has saludado con el beso de paz, mientras que ésta, desde que ha entrado, no ha dejado de besar mis pies. Tú no me has ungido la cabeza como a huésped invitado, mientras que ella ha derramado todo el perfume sobre mis pies. Jesús le va sacando al anfitrión todas las faltas de educación que ha cometido --todos esos detalles que no faltan con cualquier invitado distinguido-- y ahora le añade esas palabras que han arrancado después tanto amor y tanta generosidad de muchos corazones: - Por eso te digo: se le perdonan todos sus muchos pecados porque me ha amado mucho. Y volviéndose a la mujer, que no ha dicho una palabra, pero que le ha abierto y dado todo su hermoso corazón: - Mujer, tu fe te ha salvado, ¡vete en paz!... Un perdón incondicional, preparado por la fe, producido por el amor, y confirmado por Dios con una paz inmensa. Esto es lo que resalta de manera tan deslumbrante en este pasaje de la pecadora, uno de los más bellos y enternecedores de todo el Evangelio: el valor inmenso del amor. La pobre prostituta trae muchas culpas encima, pero trae mucho más amor que pecados. Y las infidelidades no significan nada en el corazón que ama. Lo malo es que no haya amor, pues entonces no hay nada que hacer, ya que el corazón frío no se rinde nunca. Por otra parte, esas culpas se echan en el Corazón de Cristo, lo cual es arrojar una gota de agua en una ardiente hoguera. Hay pasajes del Evangelio que es mejor escucharlos y no comentarlos, si no queremos echarlos a perder. Y éste es uno de ellos, y como pocos. Sólo su recuerdo es la mejor lección. Al fin y al cabo, ésta es la única penitencia que pone Jesús a los pecadores que se acercan a Él, preguntarles como a Pedro después de sus estrepitosas negaciones: - ¿Me amas? ¿Sí?... Pues, tengo bastante. De lo demás, no te preocupes... Éste es Jesús. Éste es nuestro Jesús. ¿A qué podemos tener miedo?...


Si queremos, cada día el Señor viene a nuestra casa, a nuestra alma. Te adoro con devoción, Dios escondido, le diremos en la intimidad de nuestro corazón. Y procuraremos hacerle un recibimiento mejor que a cualquier persona importante de la tierra, de tal manera que nunca tenga que decirnos: Entré en tu casa y no me diste agua para los pies... No has tenido demasiados miramientos conmigo, has estado con la mente puesta en otras cosas, no me has atendido... “Hernos de recibir al Señor, en la Eucaristía, como a los grandes de la tierra, ¡mejor!: con adornos, luces, trajes nuevos...

“—Y si me preguntas qué limpieza, qué adornos y qué luces has de tener, te contestaré: limpieza en tus sentidos, uno por uno; adorno en tus potencias, una por una; luz en toda tu alma”. Hagamos hoy el propósito de acogerlo bien, lo mejor que podamos. “¿Hemos pensado alguna vez en cómo nos conduciríamos, si solo se pudiera comulgar una vez en la vida?


Propósito:

Mes de la Biblia podemos leer delante del Santísimo Sacramento un pasaje del Evangelio y meditarlo unos minutos.







miércoles, 16 de septiembre de 2009

Señor, tú eres mi amor, mi fuerza y mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.


JMS Recuerda –escribía a una hija espiritual- que el gozne sobre el que gira la perfección es el amor; quien vive del amor, vive en Dios, porque Dios es amor, como dijo el Apóstol.
En un convento de la Hermandad de los Capuchinos, en la ladera del monte Gargano, vivió por muchísimos años el que probablemente fuera el Sacerdote Místico más destacado del siglo XX. El Padre Pío, nacido en Pietrelcina en 1887, fue un hombre rico en manifestaciones de su santidad.
Enorme cantidad de milagros rodearon su vida, testimoniados por miles de personas que durante décadas concurrieron allí a confesarse. Sus Misas, a decir de los concurrentes, recordaban en forma vívida el Sacrificio y Muerte del Señor a través de la entrega con que el Padre Pío celebraba cada Eucaristía.
Es notable su carisma de bilocación: la capacidad de estar presente en dos lugares al mismo tiempo, a miles de kilómetros de distancia muchas veces. El Padre Pío raramente abandonó San Giovanni Rotondo; sin embargo se lo ha visto y testimoniado curando almas y cuerpos en diversos lugares del mundo en distintas épocas. También tenía el don de ver las almas: confesarse con el Padre Pío era desnudarse ante Dios, ya que él decía los pecados y relataba las conciencias a sus sorprendidos feligreses (a veces con gran dureza y enojo, ya que tenía un fuerte carácter, especialmente cuando se ofendía seriamente a Dios).
Tenía también el don de la sanación (a través de sus manos Jesús curó a muchísima gente, tanto física como espiritualmente) y el don de la profecía (anticipó hechos que luego se cumplieron al pie de la letra)

Vivió rodeado de la Presencia de Jesús y María, pero también de Santos y Angeles, y de almas que buscaban su oración, para subir desde el Purgatorio al Cielo. Pero su gracia más grande radicó, sin duda alguna, en sus estigmas: en 1918 recibe las cinco Llagas de Cristo en sus manos, en sus pies y en su costado izquierdo. Estas llagas sangraron toda su vida, aproximadamente una taza de té por día, hasta su muerte ocurrida en 1968. Múltiples estudios médicos y científicos se realizaron sobre sus Estigmas, no encontrándose nunca explicación alguna a su presencia u origen.

Su sangre y cuerpo emanaban un aroma celestial, a flores diversas, que acariciaba no solo a los asistentes a sus Misas, sino también a quienes se encontraban con él en otras ciudades del mundo, a través de sus dones de bilocación. Vivió sufriendo ataques del demonio, tanto físicos como espirituales, que se multiplicaron a medida que las conversiones y la fe crecían a su alrededor.

En diciembre de 2001 el Vaticano emite el decreto que aprueba los milagros necesarios para canonizar a nuestro héroe, San Pío de Pietrelcina, y finalmente el 16 de junio de 2002 Juan Pablo II declara Santo al Padre Pío. Una multitud siguió la ceremonia que fue transmitida en directo al mundo entero. Los millones de personas que amamos al Padre Pío nos emocionamos hasta las lágrimas al ver realizado nuestro anhelo. El propio Juan Pablo II tuvo la oportunidad de confesarse décadas atrás con Pío, y fue entonces cuando el Santo del Gargano le profetizó su futuro papado. Vea aquí el video con imágenes de la vida y la canonización de Padre Pío.

"Siempre humíllense amorosamente ante Dios y ante los hombres. Porque Dios le habla a aquellos que son verdaderamente humildes de corazón, y los enriquece con grandes dones."

San Giovanni Rotondo, Italia.

Vivimos en un mundo que niega lo sobrenatural, se aferra a lo material y a todo lo que pueda ser explicado a través de la razón, o percibido por los sentidos. Sin embargo, Dios prescinde de nuestra razón y de nuestros sentidos, a la hora de someternos a las pruebas de nuestra fe. De cuando en cuando nos prodiga con regalos del mundo sobrenatural, a través del testimonio y el acceso a la divinidad de los seres Celestiales. El Padre Pío es una puerta abierta a Cristo, a María, a los ángeles y los santos. Es también un testimonio de la pequeñez del ser humano y una invitación a creer y dejar de buscar explicación a los hechos de la Divina Providencia (la voluntad de Dios), sino simplemente a unir nuestra voluntad a la de Dios, y ser lisa y llanamente su instrumento, como el Padre Pío lo fue.

La vida entera del Padre Pío no puede ser explicada a través de la razón o la lógica humana. La fe y fuerza del Santo del Gargano dan por tierra con todas las escuelas filosóficas terrenales, dejando una sola salida a todo intento de crecimiento del hombre: el encuentro con el Dios eterno, el que nos mira desde lo alto y nos pide, por medio de Su infinita Misericordia, que nos entreguemos simplemente a Su Voluntad. La negación de nuestro yo (la muerte de nuestro ego), se constituye en la principal meta de nuestra evolución, porque SÓLO DIOS ES !

Debemos negarnos a nosotros mismos y vivir para y por Él. El Padre Pío vivió en la más absoluta humildad y negación de sí mismo, ¡y miren los prodigios que Jesús hizo a través suyo!

El Dia 23 de Septiembre se lo recuerda, el 15 de septiembre comenzó la novena aquí rezremos todos los dias te invito a que te unas,

Oraciones para todos los días.

Por la señal de la Santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición: Dios mío me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido porque eres infinitamente bueno. Dame tu santa gracia para no ofenderte más. Amén.

Padre Nuestro y Ave María.

Credo: Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Día Primero

EL AMOR DEL PADRE PÍO HACIA DIOS


Oraciones para todos los días.

Reflexión: Dios es amor; Dios es un Padre bueno y misericordioso, lento a la cólera y pronto al perdón.

Dios nos ama –decía el padre Pío- y una de las pruebas que nos ama es el hecho de que nos tolera en el momento mismo en que lo ofendemos. Dios es Padre de todos; pero lo es, de modo especialísimo, para los desgraciados y de modo todavía más singular lo es para ti

El padre Pío escribía a su director espiritual: >Me siento devorado por el amor de Dios. Dios está, para mí, fijo en mi mente e impreso en mi corazón. Nunca lo pierdo de vista; admiro su belleza, sus sonrisas, sus misericordias<.

El principal atributo de Dios es la misericordia que perdona y remedia los pecados de sus creaturas. Él es rico en misericordia. Su misericordia brota de su amor desinteresado y gratuito hacia los que no son amables ni merecen ser amados.

Siento cada vez la imperiosa necesidad –decía el Santo- de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza<. Y repetía: Yo no deseo otra cosa que morir o amar a Dios: o la muerte o el amor, pues la vida sin este amor es peor que la muerte.


Recuerda –escribía a una hija espiritual- que el gozne sobre el que gira la perfección es el amor; quien vive del amor, vive en Dios, porque Dios es amor, como dijo el Apóstol.


Oración final para todos los días.

San Pío de Pietrelcina, te pedimos nos enseñes la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino.
Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.
Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.
Protégenos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.
Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.
Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Mas Oraciones para el Padre Pio

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nosotros el espíritu de hijos adoptivos tuyos, y concédenos por intercesión y ejemplo de san Pío de Pietrelcina, que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén.

Dulcísimo Señor del Milagro, perdonad mis pecados, Purísima Virgen del Milagro, María, ;socorred a uno que quiere amar a vuestro Dios.

Imagen del sitio Tradicion Catolica.com

JMS
15 de septiembre: SOLEMNIDAD DEL SEÑOR DEL MILAGRO



El origen de las imagenes se remonta al año 1592, época en que el Obispo de Tucumán fray Francisco de Victoria concretara la donación al pueblo de Salta de la imagen de Cristo crucificado, cuyo destino sería la Iglesia Matriz de la ciudad. La llegada a tierras americanas de la imagen fue según los relatos auténticamente milagrosa.

En junio de 1592 la imagen llegó flotando en un cajón al puerto de El Callao, Perú, junto a otro que contenía una imagen de la virgen del Rosario destinada al convento de Sto. Domingo, en Córdoba. Jamás se supo qué embarcación las trajo desde España.

Hasta la llegada de Monseñor Tavella las imágenes del Señor y Virgen del Milagro estaban tapadas por una cortina que se corría los viernes y sábados respectivamente porque se consideraba que este culto no era cosa de todos los días. Y así llegamos a nuestros días, en que el culto a las imágenes del Milagro es la festividad más importante para la Ciudad, a la que no solo asisten todos los salteños, sino fieles de Provincias vecinas y la imagen de la Virgen se ha convertido en la Protectora de la Ciudad.

Los cultos del Milagro se celebran entre los días 6 y 15 de septiembre de cada año. La Novena, ha sido compuesta en 1760 por el Presbítero Dr. Francisco Javier Fernandez, y su rezo tiene lugar entre los días 6 y 14 de septiembre. El solemne Triduo se realiza en la Catedral Basílica de Salta los días 13, 14 y 15 de septiembre de cada año.

Los días 15 de septiembre, las Santas Imagenes recorren en procesión las calles de la ciudad, acompañadas de cientos de miles de fieles, en una de las expresiones populares más importantes de la Argentina


Historia

Desde Lima emprendieron viaje a su destino a lomo de mula y una vez en Salta, la imagen del Cristo fue depositada en la sacristía de la iglesia matriz y no fue objeto de veneración por espacio de cien años.

Cuenta la historia que aquel 13 de septiembre, después de los fuertes y reiterados temblores que destruyeron la ciudad de Esteco y fueron percibidos con singular intensidad en la ciudad de Salta,, se encontró la imagen de la Inmaculada en el suelo sin que sufrieran daño su rostro y manos y según la tradición perdió los colores del rostro que quedó pardo y macilento. La imagen fue llevada a la casa del alcalde Bernardo Diez Zambrano donde se oró toda la noche.
Al día siguiente, 14 de septiembre, se colocó la imagen, que todos querían venerar, en el exterior de la Iglesia Matriz donde continuaron los cambios de colores del rostro y fue entonces cuando muchos fieles comenzaron a llamarla “del Milagro”. Una nueva historia empezaba para esta sencilla imagen y para los salteños., que jamás abandonarían su culto y su devoción Según la tradición oral y el exhorto de Chávez y Abreu, el padre jesuita José Carrión recibe la revelación de que el Santo Cristo Crucificado de la Iglesia Matriz, que tenían sin devoción y sin sacarlo en procesión, habría perdonado a Salta a pedido y súplica de la Madre de Dios del Milagro.
Los padres jesuitas recordaron al Santo Cristo y lo liberaron de su encierro; lo colocaron frente a la iglesia que la Compañía de Jesús tenía en el centro de la ciudad. La imagen fue sacada en procesión por los fieles salteños con el ruego de que cesaran los temblores, lo que finalmente ocurrió.

Al amanecer del día 14 la tierra dejó de temblar, volvió a estremecerse a la noche, en medio de procesiones y rogativas. Al cesar los estremecimientos, el día 15 renació la calma y con ella se comenzó a hablar del "milagro", designando a la Inmaculada como Virgen del Milagro.

En 1902 y por iniciativa del Obispo Linares, las imágenes fueron coronadas en presencia de altas autoridades de la Iglesia, venidas desde Roma.

El Milagro es pues la más antigua y también la más actual manifestación de fe de Salta, la cual no conoce otro acontecimiento festivo de la antigüedad, masividad y capacidad de inclusión de éste.

La imagen de la Virgen del Milagro representa a María de pie sobre la luna en cuarto creciente aplastando el dragón que enrosca por delante su cabeza y cola aseteada (con forma de flecha).

La procedencia de la imagen no está determinada, pero su análisis muestra que la cabeza y las manos son de distinto origen al cuerpo tallado, al que fueron añadidas.

Inicialmente la Virgen del Milagro fue una Inmaculada de bulto completo con manto, todo tallado en madera. Esta imagen fue labrada nuevamente para hacerla articulada y poder vestirla con indumentarias de tela. Al respecto, Monseñor Toscano escribió: “La novedad que todo lo invade, comenzó por ponerle vestidos de tela, costumbre que se ha perpetuado hasta hoy, desperfeccionándosele, con este motivo, algo de la cabeza para acomodarle pelo postizo, y los brazos para hacerlos susceptibles de ser cubiertos de ropa”.

El ajuste a la nueva moda fue realizado por Tomás Cabrera, como consta en la tarjeta orlada sobre el pecho que dice: “Tomás Cabrera, la encarnó. Año 1795”. (Encarnar significa darle color carne a las esculturas, y nada tiene que ver con el tallado del cuerpo completo). La túnica tallada está ornamentada con finas líneas de oro sobre pintura que simulan brocato y una ancha faja de pan de oro en su borde inferior.


Catedral Basílica de Salta

Las coronas

La corona de la Virgen del Milagro es una corona inperial de oro, constituida por cerco y diademas formados por dos rebordes en perilla y circunferencia de turquesas, con un espacio tachonado de esmeraldas y amatistas, un orbe de Lapislázuli, y coronamiento de la cruz con brillantes y esmeraldas.

La corona del Señor es una Real de oro de 24 kilates, con engarce de esmeraldas, rubíes y amatistas, constituida en cerco y diademas.

El cercos está divididos en tres zonas: su base es una circunferencia de laureles que divide un paño lisado superior, también circular, con roleos entrelazados y espaciados por una flor de extremos flordelisados, guarnecidos por una esmeralda, dando paso a ocho diademas, formadas por roleos entrelazados que conforman una cuasi flor de Liz en la punta. Entre estas diademes, hay siete diademas menores con motivos fitomorfos.

Las Coronas de flores

Cada septiembre engalanan las Santas Imágenes
Elaborarlas cada año obedece a una antigua tradición familiar que viene desde fines del siglo diecinueve.

Fue aproximadamente en 1.890, cuando doña Florencia González Sarberry de Ovejero Zerd, esposa de don Sixto Ovejero Zerda - fundador del ingenio “Ledesma” en la provincia de Jujuy y gobernador de Salta cuando la invasión de las montaneras al mando de Felipe Valera, dispuso elaborar esas ofrendas en su casa de Florida 62, actual sede de la Municipalidad capitalina, empleando flores que hacía traer de su quinta “La Noria”, parte de cuya “sala” se conserva hasta hoy en Pueyrredón al 500, vereda Oeste. A la muerte de doña Florencia, ocurrida en marzo de 1.920, la responsabilidad de esta tarea se dividió entre sus hijas doña Adelaida O. Gonzáles de Tamayo, quien se hizo cargo de la del Señor, y doña Electa O. González de Figueroa Ovejero, la de la Virgen.


La señora de Tamayo falleció en noviembre de 1.949, sustituyéndola su hija doña Graciela Tamayo Ovejero de Mendióroz, quien murió hace alrededor de cinco años, quedando a cargo desde entonces su hija doña Cecilia Mendióroz Tamayo de Durand Cornejo, hasta el presente, elaborándose la corona del Señor en el domicilio de esta última, situado en Buenos Aires 181.

En cuanto a la corona de la Virgen, la señora de Figueroa Ovejero falleció en julio de 1.924, quedando a cargo de la tarea su hija mayor, doña María Luisa Figueroa Ovejero de López, la que al fijar su residencia en Buenos Aires fue remplazada por una de sus hijas, doña Alicia López Figueroa de Alderete, la que cedió la responsabilidad a su tía y segunda hija de doña Electa, doña Elvira Figueroa Ovejero de Zavalía Esteves, quien al fallecer en junio de1.991 dejó a cargo a su sobrina doña María Hortencia Figueroa, la que a su vez fue sustituida dos años más tarde por una de las nietas de doña María Luisa, doña Martha Alicia Alderete López de Puló García, quien en la actualidad dirige la tarea en casa de una de sus hijas, doña Mariana Puló Alderete de Goytia Etchevehere, en barrio Tres Cerrito.

Las flores

El arreglo floral del Señor del Milagro

lleva, aproximadamente,

diez mil claveles rojos,

y el de la Virgen,

unas ocho mil flores blancas.

ATRIBUTOS DE MARÍA - Cielo
Purísima Virgen del Milagro, María, Madre admirable, milagro de la gracia, el primer atributo que simboliza vuestra original pureza, es el Cielo. Influid, Soberana Reina, desde ese hermoso Cielo, con la luz de vuestros auxilios, para que, desengañado mi corazón de la inconstancia de las cosas temporales, sólo busque las eternas y celestiales, considerando que el Cielo es mi patria, para donde fui creado, y que si no aparto mi corazón de lo caduco y terreno, y pongo mi amor en Dios y mi Señor, nunca podré ver el cielo hermoso de vuestro rostro en la gloria. AMÉN. Aquí se pedirá lo que se deseare conseguir

Si quieres saber mas Haz Click Aquí

Pacto de fidelidad al Señor del Milagro:

Al Señor del Milagro
Divino Jesús Crucificado y Señor Nuestro del Milagro, el pueblo de Salta hoy postrado en vuestra presencia, viene a renovar los votos de sus mayores, cuando acudiera a Vos, encontrando remedio a su aflicción. Sí, ante esa cruz que nos enviasteis a través de los mares para ser nuestro escudo y defensa, juramos lo que juraron nuestros padres, teneros siempre por Padre, Abogado y Patrono, y reconocer vuestra real soberanía sobre todo los pueblos, y especialmente sobre el nuestro. Confesamos que sois el camino, la verdad y la vida, así de los individuos como las de las familias, pueblos y naciones; y que lejos de Vos y de los esplendores de Vuestra Cruz solo se encuentran engaños y amarguras. Hacemos nuestro el pacto de fidelidad celebrado por nuestros antepasados, prometiendo que Vos, dulce Jesús, serás siempre nuestro y que nosotros seremos siempre tuyos. Extiéndase vuestros brazos sobre este pueblo y la Nación Argentina, para protegernos y defendernos; y haced que las verdades de nuestra fé y enseñanzas de la iglesia, sean siempre el norte de nuestras acciones y el fundamento inconmovible de nuestras instituciones. ¡Señor del Milagro, salvad y bendecid nuestro pueblo! Amén.

A la Virgen del Milagro
Virgen inmaculada, Madre y Señora Nuestra del Milagro, el pueblo de Salta postrado a vuestros pies, quiere reconocer y renovar los votos de sus padres al jurar vuestro patronato y ponerse bajo vuestra protección. Si, en presencia del cielo y de la tierra, hacemos nosotros el voto que en Septiembre de 1692 hiciera este pueblo, de celebrar los días en que os manifestasteis su especial Protectora. Y juramos teneros siempre de Madre y Abogada nuestra. Y vos Señor, dignaos bendecir y proteger este pueblo mirándolo como heredad vuestra, para que sea siempre fiel a la fe, a las enseñanzas de la Iglesia y a los compromisos contraídos. Nuestra Señora del Milagro, rogad por nosotros. Amén.

Si quieres conocer mas acerca de esta devocion ingresa a :www.catedraldesalta.org



“EL MILAGRO ES UNA OPORTUNIDAD MARAVILLOSA PARA CONTEMPLAR EL NUCLEO DE NUESTRA FE”, dice Mons. Martorell Solemnidad de la Santisima Virgen del Milagro

lunes, 14 de septiembre de 2009

Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo.


JMS Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna,
Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y liberado.



Evangelio del dia 14 de Septiembre

Jesús dijo a Nicodemo: "Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo,
el Hijo del hombre que está en el cielo.
De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que El Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que crean en El tengan Vida Eterna.

Si, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su hijo único para que todo el que cree en El no muera, sino que tenga Vida Eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por El".
San Juan 3, 13-17

Reflexión: La fe sin condicionamientos es la forma de vivir plenamente, por que la vida plena es la entrega total al servicio del Reino de Dios; es vivir autenticamente aún cuando haya limitaciones aceptando sin reservas lo que Dios quiere para
nosotros. El que busca su vida la perderá, el que entrega su vida a Dios la ganará para la Vida Eterna.



La Cruz se presenta en nuestra vida de muy diferentes maneras:
enfermedad, pobreza, cansancio, dolor, desprecio, soledad... Hoy podemos examinar en nuestra oración nuestra disposición habitual ante esa Cruz que se muestra a veces difícil y dura, pero que, si la llevamos con amor, se convierte en fuente de purificación y de Vida, y también de alegría.
¿Nos quejamos con frecuencia ante las contrariedades? ¿Damos gracias a Dios también por el fracaso, el dolor y la contradicción? ¿Nos acercan a Dios estas realidades, o nos separan de Él?
Es posible que desde niños aprendiéramos a hacer el signo de la Cruz en la frente, en los labios y en el corazón, en señal externa de nuestra profesión de fe. En la Liturgia, la Iglesia utiliza el signo de la Cruz en los altares, en el culto, en los edificios sagrados.
Es el
árbol de riquísimos frutos, arma poderosa, que aleja todos los males y espanta a los enemigos de nuestra salvación:
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, pedimos todos los días al signarnos. La Cruz enseña un Padre de la Iglesia “es el escudo y el trofeo contra el demonio. Es el sello para que no nos alcance el ángel exterminador, como dice la Escritura (cfr. Ex 9, 12).
Es el instrumento para levantar a los que yacen, el apoyo de los que se mantienen en pie, el bastón de los débiles, la guía de quienes se extravían, la meta de los que avanzan, la salud del alma y del cuerpo, la que ahuyenta todos los males, la que acoge todos los bienes, la muerte del pecado, la planta de la resurrección, el árbol de la vida eterna”
.
El Señor ha puesto
la salvación del género humano en el árbol de la Cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la Vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido.

La Cruz de cada día es una gran oportunidad de purificación, de desprendimiento y de aumento de gloria. San Pablo enseñaba con frecuencia a los cristianos que las tribulaciones son siempre breves y llevaderas, y el premio de esos sufrimientos llevados por Cristo es inmenso y eterno. Por eso el Apóstol se gozaba en sus tribulaciones, se gloriaba de ellas y se consideraba dichoso de poder unirlas a las de Cristo Jesús y completar así su Pasión para bien de la Iglesia y de las almas. El único dolor verdadero es alejarnos de Cristo. Los demás padecimientos son pasajeros y se tornan gozo y paz: “¿No es verdad que en cuanto dejas de tener miedo a la Cruz, a eso que la gente llama cruz, cuando pones tu voluntad en aceptar la Voluntad divina, eres feliz, y se pasan todas las preocupaciones, los sufrimientos físicos o morales?

“Es verdaderamente suave y amable la Cruz de Jesús. Ahí no cuentan las penas; solo la alegría de saberse corredentores con Él”.

El trato y la amistad con el Maestro nos enseñan, por otra parte, a ver y a llevar con una disposición joven, decidida, alejada de la tristeza y de la queja, las dificultades que se presentan. Las veremos, igual que han hecho los santos, como un estímulo, un obstáculo que es preciso saltar en esta carrera que es la vida. Este espíritu alegre y optimista, incluso en los momentos difíciles, no es fruto del temperamento ni de la edad: nace de una profunda vida interior, de la conciencia siempre presente de nuestra filiación divina. Esta disposición serena, optimista, creará en toda circunstancia un buen ambiente a nuestro alrededor en la familia, en el trabajo, con los amigos... y será un gran medio para acercar a otros al Señor.

Terminamos nuestra oración junto a Nuestra Señora. ““Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!” invoca al Corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos.

“Y pídele para cada alma que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado, y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada”.

Dios bendice con la Cruz cuando quiere otorgar grandes bienes a un hijo suyo, al que trata entonces con particular predilección.

Cuando sientas el peso de tu cruz ora con mas firmesa:

“Hágase, cúmplase, sea alabada y eternamente ensalzada la justísima y amabilísima Voluntad de Dios, sobre todas las cosas. Amén. Amén”.

“Yo te aseguro que alcanzarás la paz”.

Cruz fiel, tú eres el árbol más noble de todos; ningún otro se te puede comparar en hojas, en flor, en fruto.

Propósito:

Cada vez que vea una cruz me haré su señal o rezaré: "Te adoramos, Cristo y te bendecimos, porque con tu Santa Cruz redimiste al mundo".

Las siete palabras de Cristo en la cruz

Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, a fin de pagar con vuestras penas la deuda de mis pecados, y abristeis vuestra divina boca para obtenerme el perdón de la justicia eterna: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación, concedednos un dolor tan vivo de nuestras culpas que nos haga morir en el seno de vuestra infinita misericordia.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.

Himno a la SANTA CRUZ

Brille la cruz del verbo luminosa,

Brille como la carne Sacratísima de aquel Jesús nacido de la Virgen

que en Gloria del Padre,

vive y brilla.

Gemía Adán, dolkiente y conturbado,

lágrimas Eva junto a Adán vertía;

brillen sus rostros por la cruz gloriosa,

Cruz que se enciende cuando el Verbo expira.

¡Salve Cruz de los montes y caminos, junto al enfermo suave medicina,

regio trono de Cristo en las familias, cruz de nuestra fe, Salve cruz Bendita!.

Reine el Señor crucificado levantando la cruz donde moria;

nuestros enfermos ojos buscan luz, nuestros labios, el río de la vida.

Te adoramos, oh cruz que fabricamos, pecadores con manos deicidas;

Te adoramos, ornato del Señor, Sacramento de nuestra eterna dicha.

Amén.






domingo, 13 de septiembre de 2009

"Queridos hijos, hoy -como nunca antes de ahora- los invito a la oración. Que la oración sea oración por la paz.


JMS María Reina de la Paz
La Reina de la Paz nos visita diariamente
La Santísima Virgen y Madre, la Gospa, también se revela como la Mujer de las Escrituras que lucha contra satanás por sus hijos (Ap 12 y Gen 3). Y anticipa sus movimientos, lo desenmascara. En una oportunidad, hacia el inicio de las apariciones, la Virgen permitió que el siniestro personaje se le presentara a Mirjana, disfrazado de Ella. Le estaba así demostrando -como la misma Virgen luego se lo explicó a Mirjana- la presencia real de satanás para que tuviera experiencia de ella y para advertirla y advertirnos de las falsas apariciones. También hacia el 86 dijo "satanás se apoderó de parte de mi plan." Y sigue desencubriéndolo cuando nos dice: "Queridos hijos, os invito especialmente a todos a la oración y a la renuncia porque ahora, como nunca antes, satanás quiere mostrar al mundo su rostro vergonzoso con el que quiere seducir a todos los que pueda, llevándolos por el camino del pecado y de la muerte. Por esto, queridos hijos, ayudad a mi Corazón Inmaculado para que triunfe sobre un mundo de pecado.

La Virgen es nuestra Madre que no nos abandona y nos reasegura con su amor, con su presencia -aunque no la veamos- en toda circunstancia de nuestras vidas. "Yo ya os he dicho, hijos queridos, que os he escogido de modo particular, así como sois. Yo soy la Madre que ama a todos. En los momentos en que os encontréis en dificultad, no temáis porque os amo. Os amo aún cuando estuviereis alejados de mi Hijo y de mí. Os ruego, no permitáis que mi corazón llore lágrimas de sangre por las almas que se pierden en el pecado. Por eso, hijitos, ¡orad, orad, orad!"

María es la Madre que, incansablemente, nos llama para llevarnos a Dios, que sigue cooperando en manera sublime, y desde la Gloria, a la Redención que su Hijo obtuvo para nosotros en el Gólgota.

Soy todo tuyo María

Virgen María, Madre mía, me consagro a ti

y confío en tus manos toda mi existencia.

Acepta mi pasado con todo lo que fue.

Acepta mi presente con todo lo que es.

Acepta mi futuro con todo lo que será.

Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy,

todo lo que he recibido de Dios.

Te confío mi inteligencia, mi voluntad, mi corazón.

Deposito en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores,

mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías.

Custodia mi vida y todos mis actos

para que le sea más fiel al Señor

y con tu ayuda alcance la salvación.

Te confío ¡Oh María! mi cuerpo y mis sentidos

para que se conserven puros y me ayuden en el ejercicio de las virtudes.

Te confío mi alma

para que tú la preserves del mal.

Hazme partícipe de una santidad igual a la tuya;

hazme conforme a Cristo, ideal de mi vida.

Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi juventud,

para que tú me ayudes a no envejecer en la fe.

Te confío mi capacidad y deseos de amar;

enséñame y ayúdame a amar como tú has amado

y como Jesús quiere que se ame.

Te confío mis incertidumbres y angustias

para que en tu corazón yo encuentre seguridad,

sostén y luz en cada instante de mi vida.

Con esta consagración me comprometo a imitar tu vida.

Acepto las renuncias y sacrificios que esta elección comporta

y te prometo, con la gracia de Dios y con tu ayuda,

ser fiel al compromiso asumido.

¡Oh María!, soberana de mi vida y de mi conducta,

dispón de mí y de todo lo que me pertenece,

para que camine siempre junto al Señor bajo tu mirada de Madre.

¡Oh María! Soy todo tuyo

y todo lo que poseo te pertenece ahora y siempre. ¡Amén!



¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes un tiempo de oración. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

Historia de las apariciones de Medjugorge

el poder del Rosario

Mensaje del 25 de febrero de 1988

"Queridos hijos, también hoy deseo invitarlos a la oración y al abandono total a Dios. Sepan que los amo y que vengo acá con amor para mostrarles el camino de la paz y de la salvación de sus almas. Deseo que me obedezcan y que no le permitan a Satanás que los seduzca. Queridos hijos, Satanás es fuerte y es por esto que pido sus oraciones y que me las ofrezcan por aquellos que están bajo su influjo, para que ellos se salven. Den testimonio con sus vidas y sacrifiquen sus vidas por la salvación del mundo. Estoy con ustedes y les doy gracias. Luego, en el Cielo, recibirán del Padre la recompensa que les ha prometido. Por eso, hijitos, no se preocupen. Si oran, Satanás ni siquiera mínimamente puede enredarlos, porque ustedes son hijos de Dios y Él tiene Su Mirada puesta en ustedes. ¡Oren!, que el Rosario esté siempre en sus manos y sea señal para Satanás de que me pertenecen. Gracias por haber respondido a mi llamado."

Estas son las promesas que la Virgen Maria hizo a quien le sirviere rezando el Rosario:

El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.

- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.

- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.

- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!.

- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.

- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en la gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.

- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.

- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tenga en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.

- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.

- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.

- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.

- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.

- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.

- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.

- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.



La tradición atribuye al beato Alan de la Roche (1428 aprox. - 1475) de la orden de los dominicos el origen de estas promesas hechas por la virgen María. Es mérito suyo el haber restablecido la devoción al santo rosario enseñada por Santo Domingo apenas un siglo antes y olvidada tras su muerte. Para más información sobre este beato pueden verse los artículos en inglés publicados en Catholic Online con el título "Bl. Alan de la Roche" y en The Catholic Enciclopedia con el título "Alanus de Rupe"

Reza el Rosario Aquí Modo de rezarlo