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domingo, 31 de enero de 2010

"San Juan Bosco" Hay que trabajar como si no se debiese morir nunca y vivir como si se debiese morir cada día.



JMS Hoy Recordamos a San Juan Bosco "Un Santo alegre y amigable" "Prometí a Dios que hasta mi último aliento sería para mis pobres jóvenes"
"Padre, de muchos hijos, Padre, escucha nuestro grito de vida y juventud. Vuelve, don Bosco siempre joven, que el mundo se hace viejo, sin fe y sin corazón! Padre, maestro y amigo, los jóvenes del mundo, iremos tras de ti."

La Historia de San Juan Bosco empezó sobre una colina donde hoy surge el templo a él dedicado . Tuvo una niñez muy dura, pero una vez ordenado sacerdote, empleó todas sus energias en la educacion de los jóvenes. Los grandes amores y fundamentos de espiritualidad de San Juan Bosco son: La Eucaristía, La Virgen Maria, la Iglesia, La fidelidad al Santo Padre, y el servicio a la juventud. Su obra es inagotable: Fundador de una Congregacion floreciente, constructor de Bellísimas Iglesias y colegios, colaborador del Santo Padre, promotor de las misiones, escritor y difusor de buenas lecturas. Pero ante todo amante de la juventud en particular de los mas pobres, a quienes supo brindar la educacion de la fe unida al valor de la promocion humana.
La tradicion Saleciana lo llama "Hombre de Dios" que es el titulo que se le daba antiguamente a los grandes profetas, "lleno de los dones del Espiritu Santo", que es la cualidad de los Santos del Nuevo Testamento, por ser estos dones una efucion de la gracia de Cristo que se derramó en la Iglesia a partir de su sacrificio en la Cruz. Los Catolicos recibimos estos dones en el Sacramento de la confirmacion y fue gracias a este Sacramento que el pequeño Juan Bosco, en su natal Italia, comenzó a recibirlos.
Amediados del siglo pasado un cura piamontés se desesperaba al ver en los barrios pobres de Turín enjamvres de muchachos sin hogar que habian acudido a la ciudad huyendo de las miserias campecinas y que en su ignorancia y en medio de los peores ambientes eran verdaderos paganos empujados al vicio y a la delincuencia.
A remediar este mal dedicó toda su vida, enseñando a los que no sabian nada la fe y un medio honrado de ganarse el sustento, siempre con la norma de no castigar a nadie, de atraer a todos con la bondad y la simpatía. Para eso fundó una congregacion de sacerdotes salesianos- nombre que es un homenaje a su admirado San Francisco de Sales- y para la juventud femenina, Las hermanas de Maria Auxiliadora. Daba alojamiento, enseñaba oficios en sus talleres, corregía a los desviados; posteriormente se multiplicaron las escuelas, hubo hospitales y hasta misiones, y la obra de Don Bosco se extendió por el mundo entero al impulso de una fe en la providencia que no tenía límites y que le permitio superar la politica de las autoridades, la escasez de medios económicos y la incomprencion de muchos eclesiásticos.
Había nacido en Becchi, cerca de Turín, y la temprana muerte de sus padres hizo que tuviera una mocedad dificil: conoció la dureza de los trabajos campesinos, estudiando de noche, luego fué mozo de café, sastre, zapatero, carpintero, herrero..y los domingos hacía de acróbata e ilusionista para atraer a los niños y poder hablarles de Dios.
Por eo este Santo esperanzado, alegre y trabajador es, ademas de patrón de las escuelas de artes y oficios, Patron del ilusionismo y del cine, dulces señuelos de la verdad y el misterio mas altos.
sitio especial de San Juan Bosco

Testimonios
Una vez un joven pedía confesarse pero no con el, ante su negativa San Juan Bosco le dijo: esta bien, ve a la Consolata, pero no olvides decir tal y tal pecado (que eran los que atormentaban al joven y siempre ocultaba en la confesión). Y así sorprendido, caían dóciles para reconciliarse con Dios.
Un hecho extraordinarioi, testificado por tantos testigos beneficiados, fue cuando el santo prometió castañas cocidas a los que lo acompañaban a rezar al cementerio. Fué tal la cantidad de jóvenes, imprevista, que mamá Margarita se asustó pues no alcanzaba. José Buzzetti quien lo narra, comenta que cuando vieron el pequeño cesto no se acababa, todos hicieron un gran silencio, y gritaron por primera vez:¡Don Bosco es un Santo!."
Asi´sucedieron varios milagros de multiplicacion de alimentos.
El Gris
En muchas ocaciones y algunas con testigos oculares, un perro, "el gris", apareció y desapareció de la nada en ayuda de Don Bosco, cuando éste era atacado por sus innumerables enemigos. Sobre todo las mafias que explotaban a los jóvenes necesitados hasta de comida.
Mamá Margarita
Su madre fué de las pioneras de la Obra del Santo, y ella misma está camino a los altares. Ella oró insesantemente por su hijo y le exigía el testimonio de santidad sacerdotal. Al ser ordenado Don Bosco, su madre le advirtió:"Ahora comenzaras a sufrir" (como olvidando que su vida desde la infancia, hbia estado recargada de cruces y necesidades).
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Frases que San Juan Bosco decia;


"Cada uno, en lugar de hacer observaciones sobre lo que hacen los otros, esfuércese en cumplir con el mayor esmero posible las responsabilidades que le han sido confiadas"

"Nuestra Cruz son los sufrimientos que encontramos en la vida. "

"
La Eucaristía y la Virgen son las dos columnas que han de sostener nuestras vidas.

Sed devotos del Papa, es una de nuestras principales devociones.Tristeza y melancolía fuera de la casa mía. Dios te ve.

Como padres amorosos corrijamos siempre con amabilidad. Por los jóvenes hemos de estar dispuestos a soportar cualquier contratiempo y fatiga. Los jóvenes no sólo deben ser amados, sino que deben notar que se les ama.

"Amemos lo que aman los jóvenes, Procurad siempre vivir en la amistad de Dios."

"Ser bueno no consiste en no cometer ninguna falta, sino en saber enmendarse"
"Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde".

ORACIÓN A SAN JUAN BOSCO

Oh Don Bosco Santo, que con tan gran amor y celo cultivasteis las múltiples formas de acción católica que hoy florecen en la Iglesia, conceded a sus asociaciones el mayor progreso y desarrollo. Redoblad en todos los corazones la devoción a la Santísima Eucaristía y a María Auxiliadora de los Cristianos. Acrecentad en ellos el amor al Papa, el celo por la propagación de la fe, un solícito esmero por la educación de la juventud y grandes entusiasmos para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Haced que en cada una de las naciones se fomente y arraigue la guerra contra la blasfemia y el mal hablar y contra la prensa impía; haciendo surgir en todas partes nuevos cooperadores para las diversas formas de apostolado recomendadas por el Vicario de Cristo. Infundid en todos los corazones católicos la llama de vuestro celo, para que, viviendo en caridad difusiva, puedan al fin de su vida recoger el fruto de las muchas obras buenas practicadas durante ella.

Padrenuestro…, Dios te salve…, Gloria…
San Juan Bosco, rogad por nosotros.

Mas Oraciones

El Famoso Sueño de Don Bosco

La vuelta al mundo de las reliquias de san Juan Bosco

viernes, 29 de enero de 2010

A ti, Padre de la vida, principio sin principio, suma bondad y eterna luz, con el Hijo y el Espíritu, honor y gloria, alabanza y gratitud por los sigl



JMS Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes; te adoro con profunda reverencia, te pido perdón de mis pecados, y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi Padre y Señor, Ángel de mi guarda, interceded por mí.
Meditacion Cristiana


El Hermano Conrado de Offida, admirable celador de la pobreza evangélica y de la Regla de San Francisco

fue de vida tan religiosa y tan llena de méritos ante Dios que Cristo bendito le honró con muchos milagros en vida y en muerte.
Habiendo llegado una vez, de paso, al convento de Offida, los hermanos le rogaron, por amor de Dios y de la Caridad que amonestara a un hermano joven que habia en aquel convento, y que perturbaba a toda la comunidad, tanto a viejos como a jóvenes, por su manera de portarse pueril, indisciplinado y libre; descuidaba habitualmente el oficio Divino y las demas observancias regulares.

El Hermano Conrado le llamó aparte y le dirigió palabras de amonestación tan eficaces y llenas de unción, que bajo la acción de la Gracia Divina, de niño que era se volvió súbitamente maduro por su manera de comportarse; y tan obediente, bueno, diligente y piadoso, pacífico, tan servicial, tan aplicado a toda obra de virtud , que así como antes toda la casa andaba perturbada por causa de él, después todos estaban contentos y consolados y lo amaban profundamente.

Poco después de su converción murió dicho hermano joven, con gran sentimiento de los hermanos. Pocos dias despues de su muerte se apareció su alma al hermano conrado, que estaba en piadosa oracion ante el altar de aquel convento, y le saludó devotamente. Al preguntarle el Hermano Conrado, quien era, este le contestó:-Soy el alma de aquel hermano joven, que murió hace unos dias" Y agregó; por la gracia de Dios y por vuestra enseñanza, me ha ido bien, porque no estoy condenado; pero debido a algunos pecados que cometí, y que no tuve tiempo para expiar suficientemente, estoy padeciendo penas muy grandes en el purgatorio. Te ruego que de la misma manera que me has ayudado cuando estaba vivo, así ahora tengas a bien socorrerme en mis penas rezando por mi algún Padre Nuestro ya que tu oración es tan poderosa ante Dios.

El Hermano Conrado, accediendo a su ruego, dijo por él una sola vez el Padrenuestro, y aquella alma dijo; -¡Oh! cuando tú oras por mi, me siento totalmente aliviado. Te pido pues, que no dejes de rogar por mi a Dios. Entonces el Hermano Conrado viendo, que aquella alma era ayudada tan eficazmente por sus oraciones, rezó por ella cien Padrenuestros; y, en cuanto los hubo terminado, dijo el alma:- Te doy gracias, padre mío, de parte de Dios, por la caridad que has tenido conmigo, porque por tu oracion estoy libre de todas las penas, y así me voy al Reino Celestial. Dicho esto desapareció. Y el Hermano Conrado, para dar a los hermanos alegría y consuelo les refirió punto por punto toda esta visión.

Oremos
Tu Espíritu, que es bueno, allane, Padre, nuestro camino; sea en nuestra comunidad una fuerza vivificante que destruya nuestro pecado, acabe con nuestra angustia y nos permita ver constantemente tu rostro. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

martes, 26 de enero de 2010

El que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.


JMS Déjate encontrar por Cristo

Sólo Jesús puede salvar al hombre, porque toma sobre sí su pecado y le ofrece la posibilidad de Cambiar.

"Todos tenemos necesidad de conversión y de arrepentimiento; todos tenemos necesidad de la gracia salvadora de Cristo, que El ofrece gratuitamente, a manos llenas."


En los momentos de desaliento y angustia, cuando la vida y el mundo parecen desplomarse, no olvideis las Palabras de Jesús: "Venid a Mí todos los que están fatigados y oprimidos, que Yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de Mí, que Soy Manso y Humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas, pues Mi Yugo es suave y Mi carga ligera".
Jesús es La Luz capaz de iluminar las tinieblas en que se debate nuestra inteligencia limitada; El es La Fuerza que puede dar vigor a nuestras flacas voluntades; El es el calor capaz de derretir el hielo de nuestros egoísmos y devolver el ardor a nuestros corazones cansados.
Como cristianos que somos debemos ofrecer nuestros recuerdos al Señor. Pensar en el pasado no modificará la realidad de vuestros sufrimientos o desengaños pero puede cambiar el modo de valorarlos.
En el camino de vuestra vida no abandoneis, la compañia del Señor. Si la debilidad de la condición humana os llevara alguna vez a no cumplir los mandamientos de Dios. Volved vuestra mirada a Jesús y gritadle: "Quedate con nosotros, vuelve, no te alejes."
Recupera la luz de la gracia por el sacramento de la penitencia.

Jesús sale siempre a nuestro encuentro..

Con Cristo podemos encontrarnos siempre por mucho que hayamos pecado, por muy alejados que nos sintamos, porque El está saliendo siempre a nuestro encuentro. Dios es infinitamente grande en el amor, "Tal amor es capaz de inclinarse hacia todo hijo pródigo, toda miseria humana y singularmente hacia toda miseria moral o pecado, cuando esto ocurre , el que es objeto de misericordia no se siente humillado, sino como hallado de nuevo y revalorizado."
No hay quien no necesite de esta liberación de Cristo, porque no hay quién , en forma mas o menos grave, que no haya sido y sea aún, prisionero de sí mismo y de sus pasiones . Todos tenemos necesidad de conversión y de arrepentimiento; Todos tenemos necesidad de la gracia salvadora de Cristo, que El ofrece gratuitamente, a manos llenas, El espera solo que , como el hijo pródigo digamos, "Me levantaré y volveré a la casa de mi padre." Juan Pablo II.

Oremos Hermanos;
Ayúdanos a convertirnos de verdad ¡Ven, Señor Jesús!
Dios Todopoderoso y rico en Misericordia, que ninguna actividad temporal detenga a quienes vamos presurosos al encuentro de Tu Hijo; sino que instruidos en la sabiduría divina, podamos gozar siempre de su compañía. Amén.



Reflexión
Dios nos manifiesta su voluntad a través de los Mandamientos, que son la expresión de todas las obligaciones y la norma práctica para que nuestra conducta esté dirigida a Dios. Cuanto más fielmente los cumplamos, tanto mejor amaremos lo que Él quiere. Dios se nos manifiesta también a través de las indicaciones, consejos y Mandamientos de nuestra Madre la Iglesia, “que nos ayudan a guardar los Mandamientos de la ley de Dios”, y de los consejos recibidos en la dirección espiritual.
Nunca amaremos a Dios, nunca podremos santificarnos, si no cumplimos con fidelidad estas obligaciones: atención y cuidado de la familia, afán por mejorar en el estudio o en el ejercicio de la profesión... En estas obligaciones del propio estado que llenan el día, el cristiano distingue en cada instante lo que Dios quiere personalmente de él. Reconocer y amar la voluntad del Señor en esos deberes nos dará la fuerza necesaria para hacerlos con perfección, y en ellos encontraremos el campo para ejercitar las virtudes humanas y las sobrenaturales.

También se nos manifiesta la voluntad de Dios en aquellos sucesos que Él permite, y que siempre están dirigidos a un mayor bien si permanecemos junto a nuestro Padre Dios con más confianza, con más amor. Hay una providencia oculta detrás de cada acontecimiento: todo está ordenado y dispuesto –también lo que no entendemos, aquello que nuestra voluntad se resiste en un principio a admitir– para que sirva al bien de todos. En esta vida no comprenderemos del todo cada uno de los sucesos que el Señor permite.

Producirá abundantes frutos en nuestra alma acostumbrarnos a realizar actos de identificación con la voluntad de Dios en las circunstancias importantes y en lo pequeño de la vida diaria: “Jesús, lo que Tú “quieras”... yo lo amo”. Y solo deseo amar lo que Tú quieres que ame.

El que haga la voluntad de mi Padre que está en los Cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre. El cumplimiento de la voluntad de Dios debe ser el único afán del cristiano. Por eso ha de preguntarse con frecuencia ante los acontecimientos diarios: ¿qué quiere Dios de mí en este asunto, en el trato con aquella persona?, ¿qué es más grato al Señor?..., y hacerlo. La oración personal sobre nuestro actuar diario, sobre el comportamiento en la vida familiar, con los amigos, en el trabajo, nos da una gran luz para acertar en el cumplimiento de la voluntad divina. La oración personal nos moverá muchas veces a actuar de una determinada manera, a cambiar o a rectificar nuestra vida o nuestro comportamiento para que se realice más de acuerdo con el querer divino. En otros asuntos, el Señor nos dará luz sobre su voluntad en la dirección espiritual personal.

Cuando veamos que Dios quiere algo de nosotros, debemos hacerlo con prontitud y alegría. Porque muchos se rebelan cuando los proyectos del Señor no coinciden con los suyos; otros aceptan la voluntad de Dios con resignación, como un mero doblegarse a los planes divinos porque no hay otro remedio; otros se conforman simplemente, pero sin amor. El Señor, sin embargo, quiere que amemos con santo abandono el querer divino, confiando plenamente en nuestro Padre Dios, sin dejar de poner, por otra parte, los medios que el caso requiera. ¿Qué quieres que haga? ¡Qué pocas personas se encuentran en esta disposición de obediencia plena, que hayan renunciado a su voluntad hasta el punto de no pertenecerles los deseos de su propio corazón!.

Para tener esos vínculos tan estrechos –más que los de la sangre– de los que Cristo nos habla en el Evangelio, debemos procurar, cada día, entregarnos, abandonarnos sin reservas y aun sin entender todo lo que Dios permite; ser incondicionalmente dóciles a su acción, manifestada en las pruebas internas y externas con las que quiere purificar el alma; aceptar y acoger las innumerables alegrías de la vida familiar, del trabajo, del descanso...; aceptar y acoger las dificultades, obstáculos y penas que la vida lleva también consigo, las tentaciones, la sequedad en la vida de piedad cuando no se debe a la tibieza, al poco amor... “Debemos aceptar esta acción de Dios y estas permisiones de su providencia sin reserva alguna, sin curiosidad, inquietud o desconfianza, porque sabemos que Dios quiere siempre nuestro bien; aceptarlas con agradecimiento, confiando en su proximidad y en la asistencia de su gracia. Nuestra única respuesta a esta acción de Dios en nosotros sea siempre: “Sea como tú, Señor, lo quieres, hágase tu voluntad”“ Y esto ante el dolor y la enfermedad, el fracaso, un desastre que parece irreparable... Y, enseguida, pedir fuerzas a nuestro Padre Dios y poner los medios humanos que razonablemente se deban poner; pedir que aquellas contrariedades pasen, si es su voluntad, y gracias para sacar el mayor fruto sobrenatural y humano de aquello que al principio solo se veía bajo el aspecto de mal irreparable.

Lo que ocurre cada día en el pequeño universo de nuestra profesión y familia, en el círculo de nuestros amigos y conocidos, puede y debe ayudarnos a encontrar a Dios providente. El cumplimiento del querer divino es fuente de serenidad y de agradecimiento. En muchas ocasiones terminaremos dando gracias por aquello que en un principio nos pareció un desastre sin arreglo posible.

Reza Junto a nosotros la oracion que Jesus nos enseñó

Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Amén



domingo, 24 de enero de 2010

Mis ovejas escuchan mi voz, Yo las conozco y ellas me siguen, dice El SEÑOR. Aleluya










JMS Ayudame, Señor a vivir día a día, a adquirir nuevas fuerzas en Tí. Quédate junto a mi lado mientras camino por quebradas tenebrosas.
Te Suplico, Señor mantenernos unidos en el amor y que con nuestra constancia en las pruebas de la vida, alcanzar finalmente la recompensa eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

"La Vida de Dios es Amor; amor desbordante, sin límites y que se da libremente amor que se inclina misericordioso hacia toda necesidad; Amor que sana al enfermo y resucita lo que estaba muerto, amor que protege, defiende, alimenta, enseña y forma. Amor que llora con los que lloran y se alegra con los que estan alegres; dispuesto a servir a todos para que lleguen a ser lo que El Padre quiere; en una palabra: el amor del corazón Divino."
Santa Teresa Benedicta De La Cruz.

El Domingo es el "Dia Supremo de la Fe", "un dia indispensable", "el dia de la esperanza cristiana". Juan Pablo II.

Salmo 117, del 8 al 27
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación.

Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios, él nos ilumina.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Oremos:

Señor, tú que nos has dado en el domingo un día de gozo exultante, porque en él Cristo Jesús, la piedra que desecharon los arquitectos, ha venido a ser la piedra angular del edificio espiritual, concede a nuestras asambleas cristianas celebrar cada domingo, con cantos de victoria, el triunfo singular de tu Hijo resucitado. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, que has manifestado el poder de tu derecha al levantar a tu Hijo Jesús de entre los muertos; llena de vida y gracia nuestra existencia, propensa a la muerte y al pecado, y haznos instrumentos hábiles de tu poder vivificante.Que tu Espíritu, Señor del tiempo, llene de plenitud este día dominical; actúa en nuestro vivir con tu gracia vigorosa y llena de fecundidad espiritual nuestro paso por la historia humana. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Jesús dijo a sus discipulos; "No son los que me dicen: Señor, Señor", los que entraran en el reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de Mi Padre que está en el Cielo. Así todo aquel que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca . Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta se derrumbó, y su ruina fué grande.
Palabra del Señor. Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo-San Mateo 7,21. 24-27

Reflexión;
La fe debe ir acompañada de obras..
Una de las caracteristicas de la fe es el obrar en coherencia con esa fe, En caso contrario puede haber creencias, pero no fe. Las creencias no nos afectan, son superficiales, la fe va mucho mas allá, es mas intensa y nos empuja a obrar.
El árbol se reconoce por sus frutos; por muy hermoso y atractivo que sea el árbol, será inútil y sólo decorativo si no da fruto.
Debemos ecuchar la palabra de Jesús y ponerlas en práctica. De nada sirve vivir hablando de Dios si esas palabras no se convierten en vida concreta, en actitudes concretas, en hechos concretos.

Oremos
Padre, acepta nuestra acción de gracias y nuestra alabanza, porque Tú eres bueno y misericordioso con nuestra maldad y pecado, y aunque nos castigues nunca nos entregarás a la muerte. Concédenos tu Espíritu de bondad y misericordia para que proclamemos con nuestras obras tu amor inmenso. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Oracion a Jesús Luz del mundo

Jesus Misericordioso, que nos dijiste:
"Yo Soy la Luz Del Mundo. El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la Luz de la Vida".

Estamos hoy reunidos aquí para recibir la luz que brota de Tu Corazón. El Agua y La Sangre de Tu Costado herido son ahora rayos de Vida Nueva para toda la humanidad. Por eso te rogamos que enciendas tu luz en nuestros corazones para poder llevarla a todos los que mas la necesitan, aquellos que estan mas afligidos, esperando por nuestras obras, te rogamos que enciendas cada vez mas la fe en nuestras vidas para que al entrar esta luz Divina en nuestros hogares ilumine en especial a los que sufren y les llene el corazon de Paz y Alegria. Amén.


"Feliz el que sirve, porque el servicio es amor y Dios se manifiesta en el amor."


Meditacion con el Padre Moisés Lárraga


sábado, 9 de enero de 2010

El hombre sólo puede tener lo que Dios le haya dado.


JMS Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque una vez aquilatado recibirá la corona de la vida.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame.
A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás; yo confío en el Señor, tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo; en el asilo de tu presencia los escondes de las conjuras humanas.
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.


Queridos hijos: Esta es la confianza que tenemos en Dios: que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha; y si sabemos que nos escucha cuando le pedimos algo, sabemos que tenemos todo lo que le hemos pedido.
Si alguno ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, pida a Dios por él, y Dios le dará la vida. Me refiero a los que cometen pecados que no llevan a la muerte. Porque hay un pecado que lleva a la muerte; por ése no digo que se pida. Aunque toda mala acción es pecado, no todo pecado lleva a la muerte.
Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca; el Hijo de Dios lo protege, y no lo toca el demonio.
Sabemos que pertenecemos a Dios y que el mundo entero está bajo el poder del demonio; pero sabemos también que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia para conocer al Verdadero. Y estamos en el Verdadero, en su Hijo, Jesucristo. Este es el verdadero Dios y la vida eterna.
Hijo míos, cuídense de los ídolos.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 5, 14-21

Evangelio*
Los padres de Jesús iban cada año a Jerusalén, a la fiesta de pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a celebrar la fiesta, según la costumbre. Terminada la fiesta, cuando regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Estos creían que iba en la caravana, y al terminar la primera jornada lo buscaron entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.
Al cabo de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, no sólo escuchándolos, sino también haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban sorprendidos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se quedaron asombrados, y su madre le dijo:
"Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado angustiados".
El les contestó:
"¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?"
Pero ellos no comprendieron lo que les decía. Regresó con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos. Su madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres.
Palabra del Señor.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 2, 41-52 *para Meditar
Meditacion Jesús jamás nos abandona. Somos nosotros los hombres quienes podemos echarlo de nuestro lado por el pecado, o al menos alejarlo por la tibieza. En todo encuentro entre el hombre y Cristo, la iniciativa siempre ha sido de Jesús; por el contrario, en toda situación de desunión, la iniciativa la llevamos siempre nosotros. Él no nos deja jamás.

Cuando el hombre peca gravemente se pierde para sí mismo y para Cristo. El hombre anda entonces sin sentido y sin dirección, pues el pecado desorienta esencialmente. El pecado es la mayor tragedia que puede sucederle a un cristiano. En unos pocos momentos se aparta radicalmente de Dios por la pérdida de la gracia santificante, pierde los méritos adquiridos a lo largo de toda su vida, queda sujeto de algún modo a la esclavitud del demonio y disminuye en él la inclinación a la virtud. El alejamiento de Dios “lleva siempre consigo una gran destrucción en quien lo realiza”.

Por desgracia, lo peor de todo es que para muchos esto apenas tiene importancia. Es la tibieza, el desamor, el que lleva a valorar poco o nada la compañía de Jesús, Él sí que valora estar con nosotros: murió en una cruz para rescatarnos del demonio y del pecado, y para estar siempre con cada uno de nosotros en este mundo y en el otro.

María y José amaban a Jesús entrañablemente; por eso le buscaron sin descanso, por eso sufrieron de una manera que nosotros no podemos comprender, por eso se alegraron tanto cuando de nuevo le encontraron. “Hoy no parece que haya mucha gente que sufra por su ausencia; cristianos hay para quienes la presencia o ausencia de Cristo en sus almas no significa prácticamente nada. Pasan de la gracia al pecado y no experimentan sufrimiento ni dolor, aflicción ni angustia. Pasan del pecado a la gracia y no dan la impresión de hombres que han vuelto del infierno, que han pasado de la muerte a la vida: no se les ve el alivio, el gozo, la paz y el sosiego de quien ha recuperado a Jesús”.

Nosotros hemos de pedir hoy a María y a José que sepamos apreciar la compañía de Jesús, que estemos dispuestos a todo antes que perderle. ¡Qué oscuro estaría el mundo, y nuestro mundo, sin Jesús! ¡Qué gracia tan grande darnos cuenta de esto! “Jesús: que nunca más te pierda...”. Pondremos todos los medios, sobrenaturales y humanos, para no caer en el pecado mortal y ni siquiera en el pecado venial deliberado. Si no ponemos empeño en aborrecer el pecado venial, sin la falsa excusa de que no es “grave”, no llegaremos a un trato de intimidad con el Señor.

Oremos, hermanos y hermanas, a Jesucristo el Señor, quien para santificar la familia quiso compartir la vida de un hogar humano:

Para que el Señor, que quiso participar de la vida de familia en el hogar de María y José, mantenga en paz y armonía a todas las familias cristianas, roguemos al Señor.

Escúchanos, Señor.


Para que Dios ilumine y consuele a las familias desunidas, a los esposos que han de vivir separados por causa del trabajo, a los hijos de los divorciados, a los hogares sin hijos y a los que lloran la muerte de sus familiares, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que nos esforcemos por vivir en paz y armonía con nuestros familiares y con los miembros de nuestra comunidad, superando con bondad, comprensión y caridad fraterna nuestras mutuas desavenencias, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.


Señor Dios nuestro, que has querido que tu Hijo, engendrado antes de todos los siglos, fuera miembro de una familia humana, escucha nuestras súplicas y haz que los padres de familia participen de la fecundidad de tu amor, y que sus hijos crezcan en sabiduría, entendimiento y gracia ante ti y ante los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

jueves, 7 de enero de 2010

Dios nos ama antes de que sepamos dirigirnos a El, y pone en nosotros el amor con el que podemos corresponderle.



JMS San Bernardo le dedicó a la Virgen, Estrella del Mar, un poema:"Si se levantan los vientos de la tentación: si te arrastran hacia los acantilados de la desesperación... mira la estrella; invoca a María.

Si están a punto de ahogarte las olas de la soberbia, la ambición, la envidia, la rivalidad...mira a la Estrella; Invoca a María.
"

Señor, Dios nuestro, luz del mundo, concede una paz estable a todos los pueblos de la tierra, y haz que aquella luz resplandeciente que condujo a los Magos al conocimiento de tu Hijo, ilumine también nuestros corazones.

Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.

En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. En esto llega a la perfección el amor que Dios nos tiene: en que esperamos con tranquilidad el día del juicio, porque nosotros vivimos en este mundo en la misma forma que Jesucristo vivió.

En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (4, 11-18)

Meditacion Fiesta de La Epifanía

La fiesta de la Epifanía nos mueve a todos los fieles a compartir las ansias y las fatigas de la Iglesia, que “ora y trabaja a un tiempo, para que la totalidad del mundo se incorpore al pueblo de Dios, Cuerpo del Señor y Templo del Espíritu Santo”.

Nosotros podemos ser de aquellos que, estando en el mundo, en medio de las realidades temporales hemos visto la estrella de una llamada de Dios, y llevamos esa luz interior, consecuencia de tratar cada día a Jesús; y sentimos por eso la necesidad de hacer que muchos indecisos o ignorantes se acerquen al Señor y purifiquen su vida.

La Epifanía es la fiesta de la fe y del apostolado de la fe. “Participan en esta fiesta tanto quienes han llegado ya a la fe como los que se encuentran en el camino para alcanzarla. Participan, agradeciendo el don de la fe, al igual que los Magos, que, llenos de gratitud, se arrodillaron ante el Niño. En esta fiesta participa la Iglesia, que cada año se hace más consciente de la amplitud de su misión. ¡A cuántos hombres es preciso llevar todavía a la fe! Cuántos hombres es preciso reconquistar para la fe que han perdido, siendo a veces esto más difícil que la primera conversión a la fe. Sin embargo, la Iglesia, consciente de aquel gran don, el don de la Encarnación de Dios, no puede detenerse, no puede pararse jamás. Continuamente debe buscar el acceso a Belén para todos los hombres y para todas las épocas. La Epifanía es la fiesta del desafío de Dios”.

La Epifanía nos recuerda que debemos poner todos los medios para que nuestros amigos, familiares y colegas se acerquen a Jesús: a unos será facilitarles un libro de buena doctrina, a otros unas palabras vibrantes para que se decidan a ponerse en camino, a aquella otra persona hablándole de la necesidad de formación espiritual.

Al terminar hoy nuestra oración, no pedimos a estos santos Reyes que nos den oro, incienso y mirra; parece más natural pedirles que nos enseñen el camino que lleva a Cristo para que cada día le llevemos nuestro oro, nuestro incienso y nuestra mirra. Pidámosle también “a la Madre de Dios, que es nuestra Madre, que nos prepare el camino que lleva al amor pleno: Su dulce corazón conoce el sendero más seguro para encontrar a Cristo.

“Los Reyes Magos tuvieron una estrella; nosotros tenemos a María Stella maris, Stella orientis”.


Nuestro Señor no sólo es justo, es mucho más: misericordioso. No espera que vayamos a El; se anticipa, con muestras inequívocas de paternal cariño.

Si la estrella luce de antemano, para orientarnos en nuestro camino de amor de Dios, no es lógico dudar cuando, en alguna ocasión, se nos oculta. Ocurre en determinados momentos de nuestra vida interior, casi siempre por culpa nuestra, lo que pasó en el viaje de los Reyes Magos: que la estrella desaparece...

Permitidme un consejo: si alguna vez perdéis la claridad de la luz, recurrid siempre al buen pastor. ¿Quién es el buen pastor? El que entra por la puerta de la fidelidad a la doctrina de la Iglesia; el que no se comporta como el mercenario que viendo venir el lobo, desampara las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño. Mirad que la palabra divina no es vana; y la insistencia de Cristo -¿no veis con qué cariño habla de pastores y de ovejas, del redil y del rebaño?- es una demostración práctica de la necesidad de un buen guía para nuestra alma. Por eso, si el Señor permite que nos quedemos a oscuras, incluso en cosas pequeñas; si sentimos que nuestra fe no es firme, acudamos al buen pastor, al que entra por la puerta ejercitando su derecho, al que, dando su vida por los demás, quiere ser, en la palabra y en la conducta, un alma enamorada: un pecador quizá también, pero que confía siempre en el perdón y en la misericordia de Cristo.

Paz Y Bien, Hermanos; Siempre es bueno recordar que somos hijos de Maria y por la mañana, por la tarde, y por la noche se saluda como buen hijo de Maria y de Dios a Nuestra Madre, seamos generosos y buenos saludemos hoy a Nuestra Luz y Nuestra Estrella con Las Alabanzas a la Santisima Virgen María.

Alabanzas a la Stma. Virgen María
Letanías Lauretanas
Señor. ten piedad de nosotros
Cristo. ten piedad de nosotros
Señor. ten piedad de nosotros
Cristo óyenos
Cristo. escúchanos
Dios, Padre Celestial -Respuesta: Ten piedad de nosotros
Dios Hijo. Redentor del Mundo -R.
Dios, Espíritu Santo -R.
Santa Trinidad un solo Dios
-R.

Santa María. Respuesta: Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios -R.
Santa Virgen de las Vírgenes -R.
Madre de Cristo -R.
Madre de la Iglesia -R.

Puerta del Cielo -R.
Estrella de la mañana -R.
Salud de los enfermos -R.
Refugio de los pecadores -R.
Consuelo de los Afligidos -R.
Auxilio de los cristianos -R.
Reina de los Ángeles -R.
Reina del Sacratísimo Rosario -R.
Reina de la paz. -R.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,

Ten piedad de nosotros

Padre Nuestro, Ave Maria, Gloria.

Recuerda visitar al Señor en el Sagrario meditando lo que haces, lo que haz hecho y lo que harás.
Paz y Bien.

sábado, 2 de enero de 2010

Si pretendes tener todo no tendras nada, aprende a ser feliz sin nada y lo tendrás todo.


JMS Hija mía: Ora, sonríe y bendice a todos tus hermanos. Que la paz de Dios sea tu permanente compañía.

Estemos siempre con paz. Si de verdad buscamos a Dios, todo será ocasión para mejorar.

Al terminar nuestra oración hagamos el propósito de acudir a Jesús, presente en el Sagrario, siempre que las contradicciones, las dificultades o la tribulación nos pongan en situación de perder la alegría y la serenidad. Acudamos a María, a la que contemplamos en el belén tan cercana a su Hijo. Ella nos enseñará en estos días llenos de paz de la Navidad, y siempre, a comportarnos como hijos de Dios; también en las circunstancias más adversas.

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa hacia Belén y encontraron a María, a José y al niño, recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño y cuantos los oían, quedaban maravillados. María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.

Cumplidos los ocho días, circuncidaron al niño y le pusieron el nombre de Jesús, aquel mismo que había dicho el ángel, antes de que el niño fuera concebido.

Oremos;

Mira a la Madre de tu Hijo y escúchanos.

Para que María mantenga unidos a los cristianos y nos ayude a encontrar la paz en nuestra vida.
Mira a tu Madre, Señor, y escucha nuestras oraciones, y ya que es también nuestra Madre, haz que vivamos siempre bajo su protección para que Ella guíe nuestros pasos hacia Ti. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Al mirar hoy a Nuestra Señora, Madre de Dios, que nos ofrece a su Hijo en brazos, hemos de dar gracias al Señor, pues “una de las grandes mercedes que Dios nos hizo además de habernos criado y redimido fue querer tener Madre, porque tomándola Él por suya nos la daba por nuestra”.

Enseña Santo Tomás de Aquino que María “es la única que junto a Dios Padre puede decir al Hijo divino: Tú eres mi Hijo”. Nuestra Señora -escribe San Bernardo “llama Hijo suyo al de Dios y Señor de los ángeles cuando con toda naturalidad le pregunta: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros?

(Lc 2, 48). ¿Qué ángel pudo tener el atrevimiento de decírselo? Pero María, consciente de que es su Madre, llama familiarmente Hijo suyo a esa misma soberana majestad ante la que se postran los ángeles. Y Dios no se ofende porque le llamen lo que Él quiso ser”. Es verdaderamente el Hijo de María.

Al comenzar un nuevo año, aprovechemos para hacer el propósito firme de recorrerlo día a día de la mano de la Virgen. Nunca iremos más seguros. Hagamos como el Apóstol San Juan, cuando Jesús le dio a María, en nombre de todos, como Madre suya: Desde aquel momento , el discípulo la recibió en su casa. ¡Con qué amor, con qué delicadeza la trataría! Así hemos de hacerlo nosotros en cada jornada de este nuevo año y siempre.

Oremos Juntos a Maria Madre Nuestra

Dulzura de los ángeles, alegría de los afligidos,
abogada de los cristianos, Virgen madre del Señor, protégeme y sálvame de los sufrimientos eternos.

María, purísimo incensario de oro, que ha contenido a la Trinidad excelsa; en ti se ha complacido el Padre, ha habitado el Hijo, y el Espíritu Santo, que cubriéndote con su sombra, Virgen, te ha hecho madre de Dios.

Nosotros nos alegramos en ti, Theotókos; tú eres nuestra defensa ante Dios. Extiende tu mano invencible y aplasta a nuestros enemigos. Manda a tus siervos el socorro del cielo.