domingo, 20 de diciembre de 2009

Yo soy la madre del amor, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. Venid a mí cuantos deseáis y saciaos de mis frutos.


JMS Hágase en mí según tu palabra, dice la Virgen

“Dios nos llama a través de las incidencias de la vida de cada día, en el sufrimiento y en la alegría de las personas con las que convivimos, en los afanes humanos de nuestros compañeros, en las menudencias de la vida de familia. Dios nos llama también a través de los grandes problemas, conflictos y tareas que definen cada época histórica, atrayendo esfuerzos e ilusiones de gran parte de la humanidad”.

La llamada del Señor a una mayor entrega nos urge, entre otras razones, porque la mies es mucha y los operarios pocos. Y hay mieses que se pierden cada día porque no hay quien las recoja.

El centro de la humanidad, sin saberlo, se encuentra en la pequeña ciudad de Nazaret. Allí está la mujer más amada de Dios, Aquella que es también la más amada del mundo, la más invocada de todos los tiempos. En la intimidad de nuestro corazón, ahora, en nuestra oración personal, le decimos: ¡Madre! ¡Bendita eres entre todas las mujeres!

Queremos vivir estos días de Adviento con el mismo espíritu de servicio con que los vivió nuestra Madre. Apoyados en la entrega humilde de María, vamos a pedirle como buenos hijos que nos ayude para que, cuando el Señor venga, encuentre nuestro corazón dispuesto y sin reservas, dócil a sus mandatos, a sus consejos, a sus sugerencias.“Supliquemos hoy a Santa María que nos haga contemplativos, que nos enseñe a comprender las llamadas continuas que el Señor dirige a la puerta de nuestro corazón. Roguémosle: Madre nuestra, tú has traído a la tierra a Jesús, que nos revela el amor de nuestro Padre Dios; ayúdanos a reconocerlo, en medio de los afanes de cada día; remueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad, para que sepamos escuchar la voz de Dios, el impulso de la gracia”

Evangelio del dia 20 de Diciembre 4 domingo de Adviento

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba
María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo:
"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba que querría decir semejante
saludo. El ángel le dijo:
"No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le
pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará
el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no
tendrá fin".
María le dijo entonces al ángel:
"¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?"
El ángel le contestó:
"El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que a
pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios".
María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia.
san Lucas 1, 26-38

Reflexion Tambien a nosotros nos visita continuamente la Madre de Dios, acompañandonos con la oracion y sus bendiciones. Podriamos decir igualmente 'Quien soy yo'. Y la respuesta, tanto para nosotros como para Isabel, es la misma: Ella no viene porque seamos dignos sino por su amor, porque Ella nos ama. Actuemos con firmeza y dulzura para que nuestros hogares sean dignos de la Madre de Dios, para que Ella pueda visitarnos. No seamos como los de Belén que no dieron lugar a la Sagrada Familia porque estaban ocupados con 'otros' con muchas otras cosas. Como Propósito; Procuraré llegar temprano a misa para prepararme adecuadamente, por lo menos diez minutos, ante Jesús Sacramentado. Mas aún en este Adviento trataré de acercarme a la Parroquia mas cercana a mi barrio para colaborar en lo que pueda y sea necesario, como lector de las Lecturas, como ostiario, o simplemente repartiendo los cancioneros, seré bueno y entregaré mis obras a Maria como ofrenda para Jesús anticipando su Venida y esperandolo en mi corazón.

Oración para ser misericordioso
Escrita por santa María Faustina


“Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio.
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo
Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí”
(Diario, 163).

Te invito a ver este video de la Hermana Glenda "Magnificat" y piensa en Maria y en la llegada de nuestro Señor, Medita esta Plegaria; "Jesús, Ven entre nosotros. Nosotros queremos compartir tu Venida. Nosotros queremos recibirte. Nosotros esperamos que nos traigas tu luz, tu Paz, tu amor. Amen."




viernes, 18 de diciembre de 2009

"He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Enmanuel, que quiere decir Dios con nosotros".
















JMS
Virgen Maria Oremos:
Concédenos, Señor, vernos libres de la antigua esclavitud del pecado por el renovado misterio
del nacimiento de tu Hijo que vamos a celebrar, y así encontremos auxilio para el tiempo
presente y para la vida futura.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

La Iglesia necesita siempre de gentes que entreguen su corazón indiviso al Señor como hostia viva, santa, agradable a Dios. La Iglesia necesita también familias santas, hogares cristianos, que sean verdadera levadura de Cristo y den al Señor muchas vocaciones de entrega plena a Dios.
Le pedimos al Señor en nuestra oración de hoy que tenga misericordia de nosotros y que nos ayude a tener una mayor finura con Él: “¡Jesús, guarda nuestro corazón!, un corazón grande, fuerte y tierno y afectuoso y delicado, rebosante de caridad para Ti, para servir a todas las almas”
Evangelio del dia 18 de Diciembre y Meditacion
Evangelio
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José y,
antes de vivir juntos, sucedió que por obra del Espíritu Santo esperaba un hijo. José, su esposo,
que era justo y no quería ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en
estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños:
"José, hijo de David, no dudes en aceptar a María como tu esposa, porque la criatura que
espera viene del Espíritu Santo.
Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había anunciado el Señor por boca del profeta Isaías:
"He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Enmanuel, que quiere decir Dios con nosotros".
Cuando José se despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
san Mateo 1, 18-24

Meditemos;
Siempre ha enseñado la Iglesia que, con la ayuda de la gracia, y en este caso especialmente con la ayuda de los sacramentos de la Eucaristía y de la Penitencia, se puede vivir esta virtud en todos los momentos y circunstancias de la vida, si se ponen los medios oportunos. “¿Qué quieres que hagamos? ¿Subirnos al monte y hacernos monjes? –le preguntaban a San Juan Crisóstomo–, y él responde: eso que decís es lo que me hace llorar: que penséis que la modestia y la castidad son propias solo de los monjes. No. Cristo puso leyes comunes para todos. Y así, cuando dijo el que mira a una mujer para desearla (Mt 5, 28), no hablaba con el monje, sino con el hombre de la calle...”.

La santa pureza exige una conquista diaria, porque no se adquiere de una vez para siempre. Y puede haber épocas en que la lucha sea más intensa y haya que recurrir con más frecuencia a la Santísima Virgen y poner, quizá, algún medio extraordinario.

Para alcanzar esta virtud lo primero que necesitamos es humildad, que tiene una manifestación clara e inmediata en la sinceridad en la dirección espiritual. La misma sinceridad conduce a la humildad. “Acordaos de aquel pobre endemoniado, que no consiguieron liberar los discípulos; solo el Señor obtuvo su libertad, con oración y ayuno. En aquella ocasión obró el Maestro tres milagros: el primero, que oyera: porque cuando nos domina el demonio mudo, se niega el alma a oír; el segundo, que hablara; y el tercero, que se fuera el diablo”.

Otros medios para cuidar esta virtud serán las mortificaciones pequeñas habituales, que facilitan el tener sujeto al cuerpo en sus justos límites. “Si queremos guardar la más bella de todas las virtudes, que es la castidad, hemos de saber que ella es una rosa que solamente florece entre espinas y, por consiguiente, solo la hallaremos, como todas las demás virtudes, en una persona mortificada”.

“Cuidad esmeradamente la castidad, y también aquellas otras virtudes que forman su cortejo –la modestia y el pudor–, que resultan como su salvaguarda. No paséis con ligereza por encima de esas normas que son tan eficaces para conservarse dignos de la mirada de Dios: la custodia atenta de los sentidos y del corazón; la valentía –la valentía de ser cobarde– para huir de las ocasiones; la frecuencia de los sacramentos, de modo particular la Confesión sacramental; la sinceridad plena en la dirección espiritual personal; el dolor, la contrición, la reparación después de las faltas. Y todo ungido con una tierna devoción a Nuestra Señora, para que Ella nos obtenga de Dios el don de una vida santa y limpia"

Llevamos este gran tesoro de la pureza en vasos de barro, inseguros y quebradizos; pero tenemos todas las armas para vencer y para que, con el tiempo, esta virtud vaya ganando en finura, es decir, en una mayor ternura con el Señor. “Terminamos este rato de conversación en la que tú y yo hemos hecho nuestra oración a Nuestro Padre, rogándole que nos conceda la gracia de vivir esa afirmación gozosa de la virtud cristiana de la castidad.

“Se lo pedimos por intercesión de Santa María, que es la pureza inmaculada. Acudimos a Ella con un consejo que yo daba, ya hace muchos años, a los que se sentían intranquilos en su lucha diaria para ser humildes, limpios, sinceros, alegres, generosos. Todos los pecados de tu vida parece como si se pusieran de pie. No desconfíes. Por el contrario, llama a tu Madre Santa María, con fe y abandono de niño. Ella traerá el sosiego a tu alma”.


domingo, 13 de diciembre de 2009

Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa.




JMS Evangelio del dia 13 de Diciembre y Meditacion con Beata Madre Teresa de Calcuta
Hermanos: Estén siempre alegres en el Señor; les repito, estén alegres. Que todo el mundo los conozca por su bondad. El Señor está cerca. Que nada los angustie; al contrario, en cualquier situación presenten sus deseos a Dios orando, suplicando y dándole gracias. Y la paz de Dios, que supera cualquier razonamiento, protegerá sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús.
Palabra de Dios.
san Pablo a los Filipenses 4, 4-7
Evangelio según san Lucas 3, 10-18

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan el Bautista:
"Qué tenemos que hacer?"
Y les contestaba:
"El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga comida, compártala con el que no la tiene".
Vinieron también a bautizarse algunos de los que recaudaban impuestos para Roma y le preguntaron:
"Maestro, ¿qué tenemos que hacer?"
El les respondió:
"No exijan nada fuera de lo establecido".
También los soldados le preguntaron:
"¿Y nosotros qué tenemos que hacer?"
Juan les contestó:
"A nadie extorsionen, ni denuncien falsamente, y conténtense con su salario".
El pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. Entonces Juan les dijo:
"Yo los bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar las correas de sus sandalias. El los bautizará con Espíritu Santo y fuego. En su mano tiene la horquilla para separar el trigo de la paja y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con un fuego que no se apaga".
Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
Palabra del Señor.

La tranquilidad de nuestro corazón depende de nosotros mismos. El evitar los efectos ridículos de la ira debe estar en nosotros, y no supeditarlo a la manera de ser de los demás. El poder de superar nuestro mal carácter no ha de depender de la perfección ajena, sino de nuestra virtud”
Examinemos nuestra disposición al sacrificio necesario para hacer agradable la vida de los demás; si somos capaces de ceder el juicio propio, sin pretender tener siempre razón; si sabemos reprimir el genio y pasar por alto los roces de toda convivencia. Este tiempo de Adviento es buena ocasión para reforzar esta actitud del corazón. Lo conseguiremos si tratamos con más frecuencia a Jesús, a María y a José; si luchamos cada día por ser más comprensivos con quienes nos rodean; si procuramos sin descanso limar nuestras propias asperezas; si sabemos acudir al Sagrario para tratar con el Señor los asuntos que más nos preocupan.

ORACION PARA APRENDER A AMAR

Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida;
Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua;
Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor.
Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo;
Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro;
Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado.
Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos;
Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; Cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos.
Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión;
Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender;
Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.

Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos;
Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo.

-Madre Teresa de Calcuta M.C.

DE TODAS MANERAS

Las personas son irrazonables, ilógicas y centradas en si mismas,
AMALAS DE TODAS MANERAS

Si haces el bien, te acusarán de tener motivos egoístas,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

Si tienes éxito ganarás falsos y verdaderos enemigos,
TEN EXITO DE TODAS MANERAS

El bien que hagas se olvidará mañana,
HAZ EL BIEN DE TODAS MANERAS

La honestidad y la franqueza te hacen vulnerable,
SE HONESTO Y FRANCO DE TODAS MANERAS

Lo que te tomó años en construir puede ser destruido en una noche,
CONSTRUYE DE TODAS MANERAS

La gente de verdad necesita ayuda pero te podrían atacar si lo haces,
AYUDALES DE TODAS MANERAS

Dale al mundo lo mejor que tienes y te patearán en los dientes,
DALE AL MUNDO LO MEJOR QUE TIENES DE TODAS MANERAS

-De un letrero en la pared de Shishu Bhavan. La casa para niños en Calcutta.

ORACION PARA SONREIR

Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro
sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición.

Que mis ojos sonrían diariamente
por el cuidado y compañerismo
de mi familia y de mi comunidad.

Que mi corazón sonría diariamente
por las alegrías y dolores que compartimos.
Que mi boca sonría diariamente

con la alegría y regocijo de tus trabajos.

Que mi rostro dé testimonio diariamente
de la alegría que tú me brindas.

Gracias por este regalo de mi sonrisa, Señor.

Amén.


UNA SONRISA

Una sonrisa en los labios alegra nuestro corazón, conserva nuestro buen humor, guarda nuestra alma en paz, vigoriza la salud, embellece nuestro rostro e inspira buenas obras. Sonriamos a los rostros tristes, tímidos, enfermos, conocidos, familiares y amigos. Sonriámosle a Dios con la aceptación de todo lo que El nos envié y tendremos el merito de poseer la mirada radiante de su rostro con su amor por toda la eternidad. Las palabras de Cristo son muy claras, pero debemos entenderlas como una realidad viviente, tal como El las propuso. Cuando El habla de hambre, no habla solamente del hambre de pan, sino hambre de amor, hambre de ser comprendido, de ser querido. El experimentó lo que es ser rechazado porque vino entre los suyos y los suyos no lo quisieron. Y El conoció lo que es estar solo, abandonado, y no tener a nadie suyo. Esta hambre de hoy, que esta rompiendo vidas en todo el mundo destruyendo hogares y naciones, habla de no tener hogar, no solamente un cuarto con techo, pero el anhelo de ser aceptado, de ser tratado con compasión, y que alguien abra nuestro corazón para recibir al que se sienta abandonado.
Te Invito a Meditar junto a este documental sobre los pensamientos y obras de Beata Madre Teresa de Calcuta "El Ángel de los Pobres".


miércoles, 9 de diciembre de 2009

"Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor"


"En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y envió a su Hijo como expiación por nuestros pecados. Queridos, si así nos amó Dios, entonces nosotros debemos amarnos mutuamente".El nos ha amado antes de que y sin que nosotros lo hayamos merecido. A nosotros toca corresponder agradecidos a lo que gratis se nos ha dado.primera carta de Juan (4,10-11)


En mi angustia grité al Señor.
Él ha escuchado mi voz.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación
invocando tu nombre.
¿Porqué te acongojas, alma mía,
y te agitas por mí?
Espera en Dios, aún volverás a alabarlo,
a mi Dios y mi Salvador.
Sufro, Señor, en mi alma,
vivo inquieto por tantas y tantas cosas que me abruman…
Veo a mi alrededor hermanos que sufren,
personas solas, incomprendidas, dejadas.
No hay peor pobre que aquél
que no tiene un ciprés que le espere,
¡y hay tantos que lo experimentan
en su propia carne…!
No encuentran, ni siquiera,
un escuálido ciprés que los espere.
Yo, en cambio, tengo el don
de poder decir que tú, tú, Señor,
eres mi paz, mi fuerza, mi consuelo,
eres el gran don de mi vida.
Mientras subo al Tabor, el Monte de Dios,
ya sé que allí, en la cumbre,
podré contemplar tu rostro luminoso.
Tú eres, Señor, mi refugio y mi fortaleza,
mi seguridad y mi paz.
Eres el amigo fiel que siempre está.
Tú nunca te ausentas de mí,
aunque yo me olvide de ti:
en cuanto vuelvo, percibo que estás en mi,
y esta fidelidad de presencia
es la fuente de mi paz.
Yo quiero ser para todos
testigo de esta paz.
La paz que vivo en mi oración
y que solo encuentro en ti.
Tengo que gritar a todos:
"¡Hermanos, hermanos, Dios es nuestra paz!"
Y más suave y concreto:
¡Hermano: tú que te sientes pequeño,
tú que sufres, tú que lloras,
tú que ríes, tú que cantas:
Dios, el Señor, es tu paz!.
Era este tu constante saludo de resucitado:
"Que la paz esté con vosotros.
No tengáis miedo".
Enséñame a encontrarte en el silencio de tu paz.
Gracias, Señor,
tú eres nuestra paz.

Un Pensamiento: Hay que realizar bien el propio trabajo, pero sin entregarse a él, sin inquietarse por él. Nuestro trabajo no debe impedirnos el contacto permanente con Dios. Hay que aislarse en la labor personal, dedicarle, sí, a conciencia el tiempo prescrito para ello, pero con libertad de espíritu. (Víctor Sión)


Constantemente se nos ofrecen, como a Teresa, ocasiones de ejercitar la paciencia, pero las dejamos escapar. ¿Porqué? Por falte de fe en el Amor, y por falta de vigilancia sobre nuestra conducta. En los momentos de dolor, en lugar de levantar los ojos y el corazón a Dios, que lo permite en su amorosa Providencia, en lugar de unirnos a Él por el sacrificio inmediato y espontáneo de nuestra voluntad en aras de la voluntad divina, nos replegamos egoístamente sobre nosotros mismos. ¡Qué pérdida tan incalculable!. (Liagre)


El día en que nos hayamos volcado del todo y sin reservas, sin quedarnos con nada, el día en que devolvamos inmediatamente a Dios todo lo que recibimos continuamente de Él, ese día se acabará nuestro tiempo. Estaremos maduros para la eternidad, para la vida eterna.

(José Fernández de Retana)

Tu ser es tu esencia. Vales mucho más que tus palabras, tus pensamientos y tus obras. Tienes que entregar a Dios tu ser, despojado de todo poseer y de todo obrar. Cuántas veces tus posesiones te han impedido existir. Cuanto más avances en la vida de oración, más pobre, despojado y sencillo serás. Entonces harás oración con el fondo de tu ser, más allá de las palabras. Como Charles de Foucauld, te ofrecerás ante Dios en pura pérdida de ti. (Jean Lafrance)


eCuanto más nos sometamos a la voluntad de Dios, más condescendencia tiene Dios con nuestra voluntad. Parece que desde que uno se compromete únicamente a obedecerle, Él sólo cuida de satisfacernos: y no sólo escucha nuestras oraciones, sino que las previene, y busca hasta el fondo de nuestro corazón estos mismos deseos que intentamos ahogar para agradarle y los supera a todos.

En fin, el gozo del que tiene su voluntad sumisa a la voluntad de Dios es un gozo constante, inalterable, eterno. Ningún temor turba su felicidad, porque ningún accidente puede destruirla. Me lo represento como un hombre sentado sobre una roca en medio del océano; ve venir hacia él las olas más furiosas sin espantarse, le agrada verlas y contarlas a medida que llegan a romperse a sus pies; que el mar esté calmo o agitado, que el viento impulse las olas de un lado o del otro, sigue inalterable porque el lugar donde se encuentra es firme e inquebrantable.

De ahí nace esa paz, esta calma, ese rostro siempre sereno, ese humor siempre igual que advertimos en los verdaderos servidores de Dios.

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El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón, no se marchitan sus hojas1.

Nuestra vida no tiene sentido si no es junto al Señor. ¿A dónde iremos, Señor? Solo Tú tienes palabras de vida eterna. Nuestros éxitos, la felicidad humana que podamos acaparar es paja que arrebata el viento. Verdaderamente, podemos decirle al Señor en nuestra oración personal: “Quédate con nosotros, porque nos rodean en el alma las tinieblas y solo Tú eres luz, solo Tú puedes calmar esta ansia que nos consume. Porque entre todas las cosas hermosas y honestas no ignoramos cuál es la primera: poseerte siempre a Ti, Señor”.

Él viene a traernos un amor que lo penetra todo como el fuego y a darle sentido a nuestra vida sin sentido. Amor exigente es el del Señor, que pide siempre más y nos lleva a crecer en finura del alma con Dios y a dar muchos frutos.










martes, 8 de diciembre de 2009

Señor, «Crea en mí un corazón puro, rocíame por dentro con espíritu firme»



JMS Tú, Señor, estás cerca de cuantos te invocan de todo corazón; escucha, pues, la oración de quienes se adelantan a la aurora pidiendo tu auxilio y protege con tu brazo a quienes esperan en tus palabras. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
"Si vuestro espíritu no se concentra, vuestro corazón esta vacío de amor. Cuando se busca sea lo que sea con avidez y prisa, puede uno tocar cientos de veces el objeto sin ni siquiera darse cuenta. La ansiedad vana e inútil os fatigará espiritualmente, y vuestro espíritu no podrá dominar su sujeto. Hay que liberarse de toda ansiedad, porque ella es la peor enemiga de la devoción sincera y auténtica. Y esto principalmente cuando se ora. Recordad que la gracia y el gusto de la oración no proviene de la tierra sino del cielo y que es en vano utilizar una fuerza que solo podría perjudicaros". Padre Pio

“Con el recogimiento interior y exterior, oración y limpieza de alma, vivamos una vida interior en una conversación íntima con nuestro Dios, por una continua oración”.

“¡En la soledad él habla más al corazón!”. Santa Maravillas de Jesus


María, Madre de Jesús y Madre mia: Yo te ofrezco lo que tengo. Pongo en tus manos de madre buenísima: Mi casa, el cariño de mi familia, mis trabajos y estudio.
Tambien te ofrezco mis alegrias, y mi deseo de vivir en un mundo donde reine la paz y el amor. Te pido que seas quien me ayude a encontrarme con Dios en el cielo. Amen.



Oremos:
Dios todopoderoso, que por la concepción inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado; concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas.
Por Nuestro Señor Jesucristo.

Pidamos Perdon ¡Ten Piedad de mi Señor por tu bondad!
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí
Salmo 50;

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
9Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
11Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
13no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
15enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
17Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Madre antes de empezar mi canto, te ruego me alcanzes el perdon..

Por no haber sabido hacer silencio, como me enseñaste tú. Porque no siempre con mis palabras transmití las de Jesús. Porque a veces no fueron mis obras digno ejemplo de Su Vida. Y por haber dejado de hacer todo el bien que debía. Por desdebujar la imagen que Dios infundió en mi alma, dando participacion divina a mi condicion humana...

Señor: ¡Por tu gran compacion borra mis faltas! ¡ Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!

Madre quiero empezar de nuevo; ven a ayudarme en mi afan, de andar por el camino que me lleva a la casa celestial.

El viernes de cada semana en la liturgia de las Laudes se reza el salmo 50, el Miserere, el salmo penitencial más amado, cantado y meditado; se trata de un himno al Dios misericordioso, compuesto por un pecador arrepentido. Luego se pasa a exaltar el don de la gracia divina, que transforma y renueva el espíritu y el corazón del pecador arrepentido: es una región luminosa, llena de esperanza y confianza «La alegría y el gozo son frutos del Espíritu y nosotros nos fundamos sobre todo en el Espíritu Soberano. Por eso, los que son renovados con el Espíritu Soberano no están sujetos a la esclavitud, no son esclavos del pecado, no son indecisos, no vagan de un lado a otro, no titubean en sus opciones, sino que, cimentados sobre roca, están firmes y no vacilan». San Ambrosio

El Dios santo hace brillar su santidad sobre el hombre. ¿Quién no se estremecerá, si somos pecado? La presencia de Dios, en efecto, hace pasar al hombre de la muerte a la vida. Es una auténtica acción judicial de la que el hombre sale «justi-ficado», salvado. El sacrificio del salmista será un corazón quebrantado y humillado (v. 19). Es la norma que repite el Nuevo Testamento: Quien «haga la voluntad de mi Padre celestial» entrará en el Reino de los cielos. Así es como se comportó Jesús, fiel a la voluntad de Padre, aunque le costara la vida. «En virtud de esta voluntad y merced a la oblación del cuerpo de Cristo somos santificados» (Hb 10,10). Pleguémonos a la voluntad de Dios, tal como rezamos en el Padrenuestro.

Oremos: Dios Padre santo, que nos has mostrado tu inmensa compasión en tu Hijo bien amado, atráenos hacia el trono de tu gracia para que gocemos de tu entrañable misericordia. Nosotros, pobres pecadores, ponemos nuestra confianza en ti, Padre santo. Haznos volver y nosotros retornaremos, lávanos y quedaremos limpios como lana. Por tu inmensa compasión, borra, Señor, nuestras culpas y limpia nuestros pecados; que tu inmensa misericordia nos levante, pues nuestro pecado nos aplasta; no desprecies, Señor, nuestro corazón quebrantado y humillado, haz más bien brillar sobre nosotros el poder de tu Trinidad: que nos levante Dios Padre, que nos renueve Dios Hijo, que nos guarde Dios Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén


Consagracion a Nuestra Señora de Schoenstatt


Querida Madre y Reina: Vengo a tu Santuario a buscar el silencio que afuera en el mundo lleno de ruidos , no es facil encontrar.

En mi ambiente muchas veces se vive la intranquilidad y en mi familia no siempre se vive la alegría, por eso a veces la vida se me hace dificil.

Hoy junto a Ti, quiero encontrar la paz; quisiera silenciar mi corazón ya que muchas veces no puedo rezar porque mi alma no puede descansar en Ti.

Ahora no sé que decirte pues mi corazón está lleno de tantas cosas...deseo renovarme interiormente en tu presencia, aquí ante tu trono, ante tu Hijo vivo y presente en el Sagrario. Con mucha esperanza he venido a tu Santuario, quisiera quedarme aquí espiritualmente para siempre y recibir con el corazón abierto todo lo que tú me tienes preparado.

Madre, al mirar tu imagen, descubro que tu me miras como si hubieras estado esperándome. Yo sé que quieres ser mi madre; Cristo tu Hijo te dio esta gran misión desde la cruz cuando dijo a Juan: "He aquí a tu Madre". Y Tú me aceptas tal cual soy; con todo lo que me preocupa y alegra, con mis deseos y necesidades, con mis talentos y miserias y en tu corazón encuentro hogar, seguridad y paz.

Allí me siento cobijado. Madre, escribe mi nombre en tu corazón y no lo borres jamás; desde allí enséñame el arte de descubrir el amor Misericordioso del Padre en todas las circunstancias de mi vida. Edúcame para que siempre pueda dar un sí dispuesto a la voluntad de Dios. Transforma mi pequeño corazón, dame la fortaleza en el dolor, paciencia y valor en las adversidades de la vida y dame la gracia que me impulse a colaborar en la construcción del Reino de Dios en mi ambiente.

Por eso hoy me entrego a Ti:

Oh Señora mía. Oh Madre mía, yo me ofrezco todo a Ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser; ya que soy todo tuyo oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.











sábado, 5 de diciembre de 2009

«Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.» Lc 17, 3


JMS El Projimo garantiza la verdadera caridad, Nunca el amor a Dios puede ser un escape de la realidad; es un mayor compromiso por todos.


Cuando Catalina vivia en Siena con su familia, se sentía comoda en el silencio de sus modesto hogar y en la oscera celda que su padre le habia reservado para sus plegarias. Se complcia a si mismo pasear por el solitario jardin de su casa, en medio de las flores, que gustaba trenzar en forma de cruz o de corona. Pero Dios la llamaba a otra cosa. Se podría decir que una pedagogía divina progresiva que fue llevando a Catalina de su amada soledad a una importante actuacion apostólica.
Fray Raimundo nos ofrece este dialogo encantador entre Cristo y Catalina, fruto de la experiencia mística de esta santa, que a nosotros nos deja una bella y real enseñanza.
- Vete; ya es hora de comer; los tuyos estan ya en la mesa; vete, estate con ellos, luego volveras junto a mí..
-¿Me echas Señor? deshecha en llanto exclama Catalina. ¿Porque mi esposo queridisimo me arroja de su presencia? Si he ofendido a tu Majestad, ahi está mi cuerpo, castígalo; pasaré por todo pero no me impongas el martirio de separarme de tí. ¿Que haré yo en la mesa? Los mios no comprenden cual es mi comida. He huido del mundo y de los mios para ser tu esposa; y ahora que eres mi todo, ¿Me obligas a mezclarme en las cosas en las cosas del mundo, con peligro de recaer en mi ignorancia y llegar a ofenderte...?
-Cálmate, hija queridisima; es presiso cumplir toda justicia y hacer fecunda mi gracia en ti y en otros. No pretendo separarte de mi; quiero por el contrario, unirte a mi mas estrechamente por medio de la caridad con el prójimo.
-Hágase tu voluntad, no la mía, respondió Catalina. Y volvió con los suyos sentándose a la mesa. Santa Catalina de Siena

En su ardiente caridad, trabajó intensamente por la conversión de los pecadores, ofreciendo sus continuas oraciones y ayunos. En Siena, cuando hubo un terrible brote de peste, trabajó constantemente para aliviar a los enfermos. "Nunca se la vio tan admirable como en ese momento”, escribió un sacerdote que la había conocido desde su infancia. "Siempre estaba con los que padecían por causa de la peste; los preparaba para la muerte y los enterraba con sus propias manos. Yo mismo fui testigo del gozo con que los atendía y de la maravillosa eficacia de sus palabras, que dieron lugar a muchas conversiones."


Catalina fue, por naturaleza, optimista. Habla más de los éxitos en la vida espiritual que de las derrotas, de los pecados. Si hace referencia a éstos, siempre los complementa con la siguiente reflexión "Por mucho que el hombre esté inclinado a pecar, está Dios mucho más inclinado a perdonar".

Supo armonizar su vida seglar y activa con largas horas de oración y como no siempre podía estar retirada en una habitación o celda, imaginó y logró llevar esa habitación y celda consigo, dentro de su corazón: no perdió el recogimiento interior y la intención de agradarle a Dios en medio de las gestiones que tuvo que llevar a cabo en el mundo.

El socorro al prójimo, a la comunidad cristiana y a la jerarquía eclesiástica no brota de su corazón bondadoso, sino de su amor al Señor.3 En ese sentido, nos ha dejado un valioso legado espiritual a través de la correspondencia epistolar que mantuvo durante su vida. Sus escritos, dictados a sus discípulos porque no sabía escribir, son una muestra palpable de su reflexión. La primera carta que se conserva fue dirigida a Fray Tomás Della Fonte en 1368. En su libro "El Diálogo" expone la relación de Dios con el hombre. Asimismo, Santa Catalina desarrolla la doctrina del "puente": Cristo como mediador entre Dios y los hombres.

Falleció en Roma el 29 de abril de 1380, a los 33 años de edad. Fue canonizada por Su Santidad el Papa Pío II en 1461 y su fiesta se celebra el 29 de abril. El 4 de octubre de 1970 es proclamada doctora de la Iglesia por Su Santidad el Papa Pablo VI, junto con Santa Teresa de Avila. Fueron las primeras mujeres proclamadas doctoras de la Iglesia. El arte la representa con la corona de espinas, la cruz y lirios.

Catalina, ya libre de las ataduras del mundo, se entrega de lleno a la vida de oración y penitencia. Se la ve volar más que caminar por las vías del espíritu. Pero la tentación no cesa. El enemigo no duerme. Le vienen a veces tentaciones de toda clase. Ella se ve atacada por los cuatro costados y contra todas las virtudes. Se le aparece Jesús y le dice Catalina: «¿Dónde estabas, Esposo de mi corazón, cuando era tan duramente tentada?» «Estaba dentro de tu corazón ayudándote a vencer», le contesta Jesús sonriendo.

Ella no sabe cómo serle más útil al Señor y a su Iglesia a la que ama con toda su alma y por la cual se ha ofrecido como víctima. Un día se le aparece el Señor y le dice: «No puedes serme útil en nada, pero sí que me puedes servir ayudando al prójimo»... Y así lo hace con toda su alma. Le ayuda, le socorre, le sirve, le instruye y le da cuanto tiene para encaminarlo hacia Dios...

Gozó de grandes revelaciones del cielo y nos dejó obras inmortales de profunda sabiduría, como el Diálogo. Por ello merecerá el reconocimiento de la Iglesia que la declarará como la segunda mujer Doctora de la Iglesia, poco después de haber declarado Doctora a Santa Teresa de Jesus.

La figura de Santa Catalina de Siena fue dada a conocer a los habitantes de Buenos Aires gracias a la celebración de la fiesta de la Santa que se realizaba todos los años en la iglesia que lleva su mismo nombre.

Oración:

Señor Dios, tú has mostrado a santa Catalina el amor infinito hacia todos los hombres, hechura de tus manos, que arde en tu corazón . Ella compartió generosamente esta revelación y la vivió en todas sus consecuencias hasta el heroísmo. Concédenos que podamos seguir su ejemplo, confiando en tus promesas y aumentando nuestra fe en tu presencia en cada sacramento, especialmente en el sacramento de tu perdón. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.






jueves, 3 de diciembre de 2009

La fe es el tesoro más grande que tenemos y, por eso, hemos de poner todos los medios para conservarla y acrecentarla.





JMS... El alma debe ser fiel a la oración, a pesar de las tribulaciones y la aridez y las tentaciones, porque de tal plegaria en gran medida depende a veces la realización de los grandes proyectos de Dios; y si no perseveramos en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros o en nosotros. Que cada alma recuerde estas palabras: Y encontrándose en una situación difícil, rogaba más tiempo" . (Diario, 872).
Cuando Dios quiere revelar un mensaje a la humanidad, no busca a los más importantes y sabios, sino que se revela a través de los más sencillos y humildes, que saben ser dóciles a sus inspiraciones y gracias. Este es el caso del mensaje de la Divina Misericordia dado a la Santa Hna. María Faustina Kowalska, religiosa polaca, instrumento elegido y probado por el Señor.

El 22 de febrero de 1931, santa Faustina recibió la primera revelación de la Misericordia de Dios, ella lo anota así en su diario: "En la noche cuando estaba en mi celda, vi al Señor Jesús vestido de blanco. Una mano estaba levantada en ademán de bendecir y, con la otra mano, se tocaba el vestido, que aparecía un poco abierto en el pecho, brillaban dos rayos largos: uno era rojo y, el otro blanco. Yo me quedé en silencio contemplando al Señor. Mi alma estaba llena de miedo pero también rebosante de felicidad. Después de un rato, Jesús me dijo:

Pinta una imagen Mía, según la visión que ves, con la Inscripción : "¡Jesús, yo confío en Ti!." Yo deseo que esta Imagen sea venerada, primero en tu capilla y después en el mundo entero. Yo prometo que el alma que honrare esta imagen, no perecerá. También le prometo victoria sobre sus enemigos aquí en la tierra, pero especialmente a la hora de su muerte. Yo el Señor la defenderé como a Mi propia Gloria.


Cuando contó esto en confesión, el padre le dijo que seguramente Jesús deseaba pintar esta imagen en su corazón pero ella sentía que Jesús le decía "Mi Imagen ya está en tu corazón. Yo deseo que se establezca una fiesta de la Misericordia y que esta imagen sea venerada por todo el mundo. Esta fiesta será el primer domingo después de Pascua. Deseo que los sacerdotes proclamen esta gran misericordia Mía a los pecadores."

Por orden de su confesor Santa Faustina le preguntó al Señor el significado de los rayos que aparecen en la imagen emanando del corazón y el Señor le respondió:

"Los dos rayos significan Sangre y Agua- el rayo pálido representa el Agua que justifica a las almas; el rayo rojo simboliza la Sangre, que es la vida de las almas-. Ambos rayos brotaron de las entrañas mas profundas de Mi misericordia cuando mi corazón agonizado fué abierto por una lanza en la Cruz... Bienaventurado aquel que se refugie en ellos, porque la justa mano de Dios no le seguirá hasta allí".

El Señor manifiesta su Corazón, y el agua y la sangre que de el brotaron como manantial de reconciliación para todos los hombres.

Esta revelación es una continuación de la misericordia divina que Jesús nos ofrece en la cruz y que se reveló también a Santa Margarita María.

Oraciones para rezar a las tres de la tarde

Expiraste, Jesús, pero Tu muerte hizo brotar un manantial de vida para las almas y el océano de Tu misericordia inundó todo el mundo. Oh, Fuente de Vida, insondable misericordia divina, anega el mundo entero derramando sobre nosotros hasta Tu última gota. (IV, 59).

Oh, Sangre y Agua que brotaste del Corazón de Jesús, manantial de misericordia para nosotros, en Ti confío. (1, 35).

Como descansar en el Corazón de Jesús
"Hija mía, observa fielmente las palabras que te voy a decir: no valores demasiado ninguna cosa exterior, aunque te parezca muy preciosa. Olvídate de ti misma y permanece continuamente Conmigo. Confíame todo y no hagas nada por tu cuenta y tendrás siempre una gran libertad de espíritu; ninguna circunstancia ni acontecimiento llegará a perturbarte.No prestes mucha atención a lo que dice la gente, deja que cada uno te juzgue según le guste. No te justifiques eso no te causará daño. Dalo todo a la primera alusión de petición, aunque fueran las cosas mas necesarias; No pidas nada sin consultarme. Deja que te quiten incluso lo que te mereces; la estima, el buen nombre; que tu espíritu esté por encima de todo esto. Y así liberada de todo, descansa junto a Mi Corazón, no permitas que nada turbe tu paz. Discípula analiza las palabras que te he dicho". (Diario # 1685)

"Hija Mía, necesito sacrificios hechos por amor, porque sólo éstos tienen valor para Mí. Es grande la deuda del mundo contraída Conmigo, la pueden pagar las almas puras con sus sacrificios, practicando la misericordia espiritualmente." (Diario #1316, p. 471)

"A las tres, ruega por Mi misericordia, en especial para los pecadores y aunque sólo sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi abandono en el momento de Mi agonía." (Diario #1320, p.472)

"Aun si un alma estuviese en descomposición como un cadáver y humanamente sin ninguna posibilidad de resurrección y todo estuviera perdido, no sería así para Dios: un milagro de la Divina Misericordia resucitaría esta alma en toda su plenitud. ¡Infelices los que no aprovechan de este milagro de la Misericordia Divina! ¡Lo invocaran en vano, cuando sea demasiado tarde!." (Diario #1448, p.510)

¡Oh Jesús, en ti confío! En ti confío mi vida entera, mi corazón, mis temores, mis fragilidades, mis sueños y todos mis sufrimientos, los del cuerpo y los más íntimos de mi corazón.
¡En ti confío, Oh Misericordia Divina! Tú que miras mi debilidad con ojos compasivos; que levantas mi miseria con el poder de tu amor; que das vida a mi esterilidad y que confías en mí a pesar de mí mismo. En ti confío, tú que calmas las tempestades del alma y las grandes tormentas que azotan la barca de nuestras vidas, familias, comunidades y naciones. En ti, Jesús, confío el pasado que de tantas formas nos aplasta; el presente que nos inquieta y el futuro que tantas veces nos angustia. ¡Oh Corazón Misericordioso! En tu llaga bendita nos escondemos, descubriendo allí nuestro refugio y descanso... nuestra paz. En el inmenso océano de tu Corazón, nos sumergimos hoy, nosotros pecadores, esperando con confianza el don más hermoso de tu amor por la humanidad: Tu Misericordia”.
Aqui encontraras como rezar la Coronilla a la Divina Misericordia

Casa de Retiros para La Devocion a La Divina Misericordia en Argentina Casa Betania
La Falda, Cordoba informes y reservas: 0381-155 611581- 03548-422085

Apostoles de La Divina Misericordia

La Emilia

Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro de La Emilia, ubicada a unos 8 km. del santuario de San Nicolás, y en la cual se encuentra un cuadro de Jesús Misericordioso, traído desde Polonia.

Jesus le pidio a Santa Faustina que todos los dias a las tres de la tarde rezar La Coronilla a La Divina Misericordia

Historia y videos de la pelicula de Santa Faustina Kowalska